lunes, 22 de junio de 2009

EL EXTRAÑO ENCARGO DE JOSÉ MARÍA DE PABLO

Antonio Iglesias trata de hacernos creer que su trabajo, bien como libro o como Informe Químico, carece de prejuicios, y es fruto de un "sosegado" estudio, un análisis frío e imparcial de los hechos tratados en el Juicio por el 11-M, supuestamente llevados a cabo tras la Sentencia. Pero no es cierto.

En el prólogo del libro "Titadyn", Casimiro García Abadillo presenta así al perito Iglesias:

Iglesias. [..] había seguido el 11-M como lector de periódicos, y no tenía las ideas muy claras sobre el caso cuando le llamó José María de Pablo, abogado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, para que interviniera en nombre de la misma en la pericia que había ordenado el tribunal presidido por Javier Gómez Bermúdez, a la sazón presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

De Pablo e Iglesias no se conocían. El letrado llegó a él a través de una página web (Tesauro) en la que aparecía su nombre. Iglesias no tenía ninguna tesis sobre lo que ocurrió en el atentado, se encontraba bastante confuso y, desde luego, no tenía ni idea de las vicisitudes que le esperaban cuando aceptó el encargo que le fue encomendado el 8 de enero de 2007.

El propio Iglesias se encarga de desmentirle poco después:

Antes de que el juez Gómez Bermúdez ordenara la prueba pericial anticipada, Algunas de las partes, defensa y acusación, habían considerado que existían puntos oscuros en el sumario que era necesario esclarecer. Así, el despacho de abogados que representaba a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M me pidió, a principios de enero de 2007, la elaboración de un informe pericial sobre «Distintas cuestiones relacionadas con los explosivos utilizados en el 11-M». Este informe debía versar sobre:

1. Las ambigüedades que contenía el informe redactado por los Tedax sobre los análisis de los explosivos.

2. Los explosivos comerciales que contienen nitroglicerina en su composición.

3. Metenamina.

Una vez elaborado este informe, lo presenté en el colegio y después de visado lo remití a la parte a través de su letrado.

Es decir, el día 8 de Enero, veinte días antes del inicio de la Pericial sobre explosivos, la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M (AAVV11-M), que ya había mostrado sus simpatías por las ideas conspiracionistas, y de hecho trabajaba con las defensas en la exploración de algunas teorías exculpatorias, encarga a Iglesias la elaboración de un Informe. Obsérvese la inequívoca beligerancia contra los TEDAX en los temas propuestos por la Asociación. Durante todo el proceso de investigación, juicio y consecuencias del proceso por los atentados del 11-M, los conspiracionistas han dirigido toda su artillería contra su jefe, Juan Jesús Sánchez Manzano, y la perito químico de los TEDAX, que hizo los primeros análisis. Dicha animosidad no ha cesado en ningún momento, hasta llegar a la presentación de una querella contra Sánchez Manzano por parte de la misma Asociación. La coincidencia en el tiempo con la apertura del juicio por la demanda interpuesta por Juan Jesús Sánchez Manzano contra "El Mundo" (patrocinador incansable de esta asociación) no parece casual. Según los que entienden un poco más que yo de esto, la demanda contra Sánchez-Manzano y la perito químico de los TEDAX no prosperará, pero servirá a Pedro Jota Ramírez para justificar ante el juez que había dudas razonables sobre el comportamiento de Sánchez Manzano.

Continuemos con el encargo que se le hizo a Antonio Iglesias. Según la cronología que el propio perito desgrana en el libro, De Pablo sólo le facilitó por e-mail un breve resumen y, tras la aceptación del trabajo, no fue hasta el día 17 cuando le hizo llegar los documentos que tenía que estudiar. Recordemos que tanto Iglesias como García Abadillo insisten en que el perito no tenía conocimientos anteriores sobre el caso, por lo que hasta que De Pablo no le entregó dichos documentos no pudo concentrarse en el estudio.

El día 23 de Enero, sólo 6 días después, Iglesias entrega su informe, que lleva por título: «Distintas cuestiones relacionadas con los explosivos utilizados en el 11-M». El mismo día, De Pablo le encarga la participación en la pericial de explosivos representando a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.

La pericia dio comienzo el día 28 de Enero. Cuando Iglesias entregó sus conclusiones, sólo quedaban cinco días para el inicio. ¿Qué hubiera pasado si el perito hubiese respondido "No, mire, no llevan ustedes razón. Seguramente los químicos de la Policía y TEDAX lo han hecho fenomenalmente bien". No quedaba tiempo para encontrar otro perito. ¿Alguien cree que las asociaciones conspiracionistas se hubieran conformado, y hubieran retirado las insistentes peticiones de más análisis, más pruebas, etc?

Es absolutamente inverosímil que la Asociación de Ayuda a las Víctimas del11-M, representada por José María de Pablo, dejara al azar el contacto con un perito científico a tan pocas fechas del inicio de la pericia. Lo más probable es que se conocieran ya las simpatías conspiracionistas de Antonio Iglesias, y el encargo realizado fuera una mera formalidad para asegurarse de que el perito estaba capacitado para redactar un informe en condiciones, o que se contactara con varios peritos conspiracionistas, en cuyo caso el encargo sería una especie de "examen" para comprobar cuál de los candidatos cumplía mejor las condiciones requeridas.

También es inverosímil que, en pocas horas, el abogado José María de Pablo, o algún miembro de la Asociación (a quien el abogado haya sometido el informe) hayan podido estudiar las conclusiones de Iglesias con espíritu científico. De hecho, el abogado José María De Pablo no tiene los conocimientos de Química necesarios para realizar ese estudio científico, y es de suponer que ningún miembro de la citada Asociación es químico con conocimientos suficientes en esta materia, pues de haberlo sido ¿para qué contratar a otro?

Por último, la aceptación de las conclusiones, seguidas inmediatamente del ofrecimiento del nuevo trabajo, no pueden haber sido realizados con criterios de excelencia científica. Todo hace suponer que primaron en la selección los criterios políticos, es decir, la connivencia con las tesis conspiracionistas.

¿A quién pretenden engañar? Qué pregunta... a todos.

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