Mostrando entradas con la etiqueta Juan del Olmo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan del Olmo. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de septiembre de 2009

"LA METAMORFOSIS" por Pedro J. Ramírez Codina (II)


(De capítulos anteriores: En la agenda de Carmen Toro aparece la anotación de un número de teléfono al lado de la referencia "Manzano (Canillas)". El juez Del Olmo comprueba que tal referencia pertenece a un policía de la UCIE que usa dicho alias, y tranquiliza a Jesús Sánchez Manzano, que no tiene nada que ver. Sin embargo, al día siguiente "El Mundo" publica la noticia en portada, transformando la anotación en "Sánchez Manzano")


Bueno, pensarán ustedes; pero ésto no tiene por qué ser sacado de quicio. Después de todo, parece simplemente un error, sin mala intención contra Jesús Sánchez Manzano. Se saca al día siguiente una nota de corrección, y pelillos a la mar.

Vale. Pero antes de pasar a relatar los hechos del día siguiente, vamos a terminar de echar un vistazo a los artículos de "Opinión" y de "España". Para formarnos una mejor idea sobre la intención con el que el diario aborda el asunto...

El mismo día 18, "El Mundo" publica unas "Impresiones" bajo el titular "Los mandos deben comparecer ante la comisión", en el que dice:

Si los lectores que han venido siguiendo las aportaciones de EL MUNDO sobre el 11-M creían que estaba colmada su capacidad de asombro y estupor, no dejarán de leer con atención el relato que hoy publica Casimiro García Abadillo, pero que antes preparen una doble ración de tila. Y es que es imposible no echarse las manos a la cabeza al conocer que Carmen Toro -la esposa del minero Suárez Trashorras quien además de proveer los explosivos era confidente de la Policía- tenía en su poder un papel en el que, junto a un número de teléfono, estaban anotados los apellidos coincidentes con dos del jefe de la unidad encargada precisamente de la desactivación de explosivos. Y que luego otro agente haya explicado que Sánchez Manzano es el seudónimo que él utiliza habitualmente en sus pesquisas. Cualquiera de las hipótesis que suscitan estas revelaciones no hace sino acrecentar la necesidad de que ante la comisión de investigación comparezcan no sólo políticos, sino también los mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Nada es descartable: desde una trama de gravísimas complicidades, por acción u omisión, con el 11-M, hasta una guerra nada disimulada entre la Policía y la Guardia Civil...

En realidad, tal vez quien debiera dar explicaciones es el policía que usó como alias un apellido (no los dos) de un superior suyo. O quizás no. Quizás fue todo una casualidad. El compañero de "Manzano" en los interrogatorios a "Cartagena" y otros islamistas se adjudicó el seudónimo de "Rubio". Como Telesforo Rubio. O, a lo mejor, porque "Rubio" era el bar donde iba a desayunar. O porque le dió la gana ¿no? En todo caso, no era Sánchez Manzano quien debiera explicar nada. Supongo que nadie pensará que ha partido de él la idea de que su apellido se use en los interrogatorios a delincuentes ¿no?

Claro que a "El Mundo" no le interesa cerrar el caso tan pronto. Puede que , en ese momento, su intención no fuera hacer (demasiado) daño a Sánchez Manzano; puede que sólo intentaran atacar al Ministerio del Interior (curiosamente, al salido de las urnas, no al que estaba en su puesto cuando los atentados). Pero está claro que era una carnaza que no iban a soltar; y el destruir la reputación de un ser humano, o dos, no puede pesar en la balanza como una o dos portadas ¿no?

Siguiendo con el día 18 de Junio, Victoria Prego se unía al grupo de periodistas que no podían, aquel día, cerrar la boca, con un suelto llamado "Una suma inverosímil":

Todo esto es asombroso. Vamos de sorpresa en sorpresa y de duda en duda. Es increíble, o directamente inverosímil, que una sujeta dedicada al trapicheo tenga en su poder un teléfono con un nombre que coincide precisamente con el del jefe de los Tedax. Es inverosímil que un subordinado policial le copie el nombre a uno de sus mandos para hacerse un alias. Mucho más inverosímil es que el propio mando le haya proporcionado a la sujeta su auténtica identidad y un teléfono con la dirección de la sede policial en Madrid.

Pero también es inverosímil que, habiendo sido éste un registro llevado a cabo por miembros de la Guardia Civil, éstos envíen al juez el documento sin haber hecho comprobación alguna de lo que tenían delante. El caso es que ya no sabemos si la Guardia Civil y la Policía están dedicadas a investigar quién estuvo realmente detrás de la matanza el 11-M, o a lo que están dedicadas es a intentar adjudicarse recíprocamente la responsabilidad de no haber evitado lo que ocurrió.

Observen que todos los periodistas que escriben en el "Mundo" saben perfectamente que ha sido un subordinado quien, sin conocimiento de Sánchez Manzano, ha adoptado un alias que coincide con su apellido. Incluso es posible que lo haya adoptado por razones que nada tienen que ver con el jefe de los TEDAX. Pero nadie de "El Mundo" se plantea ir a preguntar al policía que se adjudicó un alias tan sorprendente que "es imposible no echarse las manos a la cabeza". Claro, que puede que no lo conozcan. O puede que sí.

Por cierto, que Victoria Prego se alarma innecesariamente pensando que el inspector de la UCIE pudiera haber dado su auténtica identidad; de esoo estamos hablando ¿no? De que NO le ha dado su nombre verdadero. Y en cuanto a las alharacas organizadas por dar el teléfono del trabajo... ¿Qué quería, que le diera el del bar de la esquina, como en las (malas) películas de espías?

Vamos con lo que opinaba mi amado lector: se saca una nota de disculpas, se reconoce el error, y a otra cosa.

Efectivamente, Casimiro García Abadilo publica una nota titulada " «Manzano», no Sánchez Manzano" que dice así, párrafo por párrafo:

Ayer, por error, en la información que aparecía en la portada de EL MUNDO bajo el título «Carmen Toro tenía un teléfono con un nombre igual al del jefe de los Tedax», cometí el error de mencionar sus dos apellidos (Sánchez Manzano), en lugar de incluir sólo el segundo (Manzano), que es el que, en efecto, aparece junto a un número de teléfono en la nota encontrada en el registro realizado por la Guardia Civil a la esposa de Suárez Trashorras, Carmen Toro.

Hasta ahí, bien. Sigue, Casimiro.

El error es entendible en el contexto en el que se produjeron las conversaciones con las fuentes.

Una de ellas mencionó la aparición, en el informe de la Guardia Civil, del apellido del comisario jefe de la Unidad de Desactivación. Una vez realizada la comprobación con una segunda fuente, en el curso de la misma hablamos de Juan Jesús Sánchez Manzano e, inmediatamente, asocié la nota con el teléfono a sus dos apellidos, en lugar de sólo al segundo.

Claro, claro. Todos tus errores son "entendibles", Casimiro. Lástima que tú no apliques tal capacidad de comprensión a los errores de los demás ¿verdad?

Aunque quiera hacer recaer el "error" sobre una "fuente" (según Casimiro, la "fuente" le dijo, directamente, que había aparecido el "apellido del comisario jefe de la Unidad de Desactivación") es el subdirector de "El Mundo" quien lo publica.

La "fuente" puede que pensara, con sinceridad, que habían aparecido los apellidos de Sánchez Manzano, pero está claro que "El Mundo" publica la noticia cuando sabe que eso no es verdad. Por lo tanto, no debería haber publicado dicha noticia, o de haberlo hecho, es él quien tiene que pedir disculpas a Sánchez Manzano, como principal perjudicado.

Lo cierto es que el malentendido también llevó al propio juez a pensar que el tal «Manzano» era el jefe de los Tedax, ya que es por ese segundo apellido por el que se le conoce no sólo entre los policías de la unidad, sino de toda la Comisaría General de Información, que tiene su sede en el complejo policial de Canillas, en Madrid. Eso es lo realmente importante.

En realidad, no sabemos qué es lo que pensaba el juez, pero lo cierto es que Del Olmo, al que luego se hartaron de llamar tonto en las páginas de ese periódico, hizo lo que se debería hacer: antes de tirar por la borda la reputación de nadie, comprobó de quién se trataba el teléfono que figuraba y solucionó el malentendido.

El hecho de la publicación de la noticia por "El Mundo" en los términos en que fue redactada, y sobre todo con el título que se le dio, no tiene perdón, por mucho que Casimiro diga que "lo realmente importante" es que también el juez pensó que "Manzano" podría ser "Sánchez Manzano". Y no tiene perdón porque "El Mundo" ya sabía que dicha anotación no tenía nada que ver con que Sánchez Manzano fuera el jefe de los TEDAX.

De todas formas, cuando uno se equivoca tiene que pedir disculpas. Esa actitud no es sólo una convención genérica de los que nos dedicamos a esta profesión sino un compromiso personal con los lectores de EL MUNDO, que creen en la veracidad de las informaciones que publicamos.

No, Casimiro. Cuando uno se equivoca, tiene que pedir disculpas, pero las reglas del juego limpio exigen que le sean presentadas al perjudicado por la información errónea. Puedes presentar, o no, excusas a los lectores, que no se habrán perdido una hora de sueño por tu metedura de pata, pero a quien deberías hacerlo, en primer lugar, es a la persona cuyo nombre has utilizado para hacer caja.

La falsa nota de excusas podría haber cerrado el caso, a pesar de que "El Mundo", aunque sólo fuera por decencia, debería haber, no sólo rectificado el apellido, sino también pedido disculpas personales a Sánchez Manzano.

Sin embargo, una regla inherente a toda disculpa debe ser la sinceridad.

¿Cómo comprobamos que sea sincera la petición de perdón? Ya me conformaría yo con que los redactores de "El Mundo" manifestaran, a falta de contrición, que no les creo capaces de sentir, un poquito de atrición, y sobre todo el propósito de enmienda, sin el cual no hay arrepentimiento que valga.

Pero, claro, mal podemos creer en las buenas intenciones del pecador que se confiesa de un acto impuro mientras está cometiendo otro.

Y me dejo de monsergas. El mismo día 19 de Junio en que se publica la falsa nota de disculpas, "El Mundo" publica un artículo de Manuel Cerdán, que titula "La Policía cuestiona el proceder de la Guardia Civil ante el juez", y que dice...

La Policía cuestiona el procedimiento seguido por los agentes de la Guardia Civil en el ya conocido como caso Manzano. Fuentes policiales mantienen que los mandos del Instituto Armado tendrían que haber verificado la información sobre el alias Manzano, que utilizaba un funcionario de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), antes de entregar el informe en bruto al magistrado de la Audiencia Nacional que instruye el sumario del 11-M.

Ese alias, perteneciente a uno de los inspectores que investiga la masacre del 11-M y que coincide con el segundo apellido del jefe del Grupo Operativo de Desactivación de Explosivos (Tedax) del Cuerpo Nacional de Policía (Juan Jesús Sánchez Manzano), figuraba escrito junto a un número de teléfono de Madrid en un papel que guardaba Carmen Toro, esposa del minero Suárez Trashorras. En el papel figuraban el número de teléfono y la leyenda: «Manzano (Canillas)».

Manuel Cerdán, aunque reconoce que el alias no pertenece a Jesús Sánchez Manzano, continúa incurriendo en la falta de ética de publicar nombre, dos apellidos y cargo de una persona que nadie tiene que ver con el hecho denunciado.

La Policía puede estar molesta, o no, porque Manuel Cerdán no cita la procedencia de sus fuentes, y lo mismo puede haberse inventado ese "malestar", pero lo cierto es que, a estas alturas de la información, lo importante de la noticia es que el Guardia Civil no llamó al teléfono que figuraba en la agenda de Carmen Toro. Y para publicar éso, no hacía falta citar al personaje público con el que se había confundido su anotación. Salvo que quieras seguir haciendo caja, claro.

Por otro lado, en realidad no sabemos por qué la Guardia Civil no contactó con el teléfono que figuraba en la agenda. Los agentes que trabajaban con Carmen Toro pudieron conocer al agente de la UCIE que utilizaba el alias "Manzano", que precisamente había viajado a Asturias para interrogar a Toro, e incluso es posible que hubieran asistido personalmente al hecho de entregar su teléfono a la detenida. Por lo tanto, quizás no necesitasen ninguna aclaración, y sólo pecaron en no comunicar a Del Olmo que conocían a "Manzano". Pero, claro, quizás no pensaron que el juez relacionaría la anotación con Sánchez Manzano, o lo más seguro, ni siquiera pensaron en ello.

He citado antes que no podemos estar seguros de que existiese un verdadero malestar entre la Policía porque la Guardia Civil no hubiese llamado al teléfono de Canillas. Ciertamente, Manuel Cerdán no identifica sus "fuentes", no existió ninguna nota de protesta, y no es probable que nadie sintiese un auténtico "malestar" por una cosa tan nimia que sólo una buena dosis de inventiva de los redactores de "El Mundo" convirtieron en noticia.

De hecho, y aún suponiendo que la Guardia Civil creyese que el teléfono correspondía a Sánchez Manzano, y por mucho que Cerdán hable de protocolos y "procedimiento habitual", el juez instructor está al cargo de toda la investigación, con poder absoluto, y es más que normal que toda la información "caliente" se le transmita con el fin de obtener instrucciones de él. Si hubiese habido una sospecha de altos cargos involucrados en una trama "negra", es más que normal que dicha información se facilite al Juez Instructor para que decida el procedimiento a seguir.

Y, puestos a pensar, a lo mejor quien más debería molestarse no es la Policía, dado que uno de sus miembros utiliza un alias que se presta a confusión...

Decía yo que hay un considerable poso de imaginación en el artículo de Cerdán:

El miércoles pasado, miembros del Servicio de Información de la Guardia Civil entregaron a Juan del Olmo, el magistrado de la Audiencia Nacional que investiga el 11-M, un informe en el que se aseguraba que el papel con el número de teléfono de Canillas había sido encontrado en un registro practicado a la esposa de Suárez Trashorras. El juez no ocultó su sorpresa cuando los agentes le manifestaron que no habían realizado ninguna pesquisa para contrastar esos datos y decidió comprobar la información personalmente.

Como la anotación coincidía con uno de los apellidos del jefe de los Tedax, con quien había trabajado en la investigación, el juez llamó a éste. Sánchez Manzano le contestó que jamás había hablado con Carmen Toro y que desconocía por qué aparecía su apellido en el papel. A continuación, el magistrado llamó al número de teléfono que aparecía en la nota, perteneciente a una extensión de la UCIE.

En realidad, y según la información que Sánchez Manzano facilitó a la Comisión de Investigación, y que ya comentamos en el episodio anterior, el juez tenía citado a Sánchez Manzano para recibir de él unos informes periciales, cuando recibió un informe de la Guardia Civil informando del hallazgo de ese teléfono. No es cierto que Del Olmo le llamase de propio. Posiblemente Del Olmo se interesó por si se había investigado el titular de la línea, y dado que no se había hecho, lo hizo él, personalmente, delante del jefe TEDAX. Nada hay, en el relato, que haga pensar que Del Olmo se enfadase porque la Guardia Civil no hubiera comprobado el titular.

El inspector de la UCIE ha reconocido que se hizo pasar ante Carmen Toro por Manzano para ocultar su verdadera identidad. Esa vieja costumbre de los policías de identificarse en sus operaciones con un alias ha ido perdiéndose, aunque algunos agentes, dedicados a investigaciones sobre terrorismo o narcotráfico, la siguen usando como medida de seguridad.

Dudo mucho que el Inspector de la UCIE dijese éso, porque no es cierto. El Inspector utilizaba ese alias, que podía hacer referencia a Sánchez Manzano, o no,- y por lo que sabemos, igual es porque tenía frutales en su huerto_ pero no se hizo pasar por él, pues en ningún momento, ni con Carmen Toro ni con "Cartagena", ni con nadie, se hizo pasar por TEDAX, ni por Comisario, ni trató de confundir de identidades. De hecho, su compañero de trabajo, el "Rubio", conocía el alias, y seguro que jamás pensaba que se encontraba ante una suplantación de personas.

El propio Cerdán reconoce que el teléfono dado "no podía pertenecer" a los TEDAX. Ello no tiene porqué saberlo Carmen Toro, pero cualquier persona que llame a ese teléfono verá que no es un teléfono TEDAX, por lo que resulta imposible suplantar una personalidad dando un teléfono de otra organización...

Si el policía de la UCIE usó el alias de "Manzano" con intención de molestar a "Sánchez Manzano", por pueril que pueda parecer, o con intención de involucrarle en juego sucio, es una cuestión que nos introduce directamente en la identidad del policía, que trataremos en el siguiente episodio...

viernes, 4 de septiembre de 2009

"LA METAMORFOSIS" por Pedro J. Ramírez Codina (I)


Atentos a los temas, mediáticamente más brillantes, de la metenamina y la recogida de restos por parte de los TEDAX, no hemos prestado la suficiente atención a una de las mentiras de "El Mundo" contra el honor profesional de Jesús Sánchez Manzano: que en la agenda de Carmen Toro se encontraba el teléfono del jefe de los TEDAX.

Sin embargo, esa falsedad -como veremos, no queda ninguna duda de ello-, que corre el peligro de pasar desapercibida, ilustra a la perfección, en realidad mejor que otras que se han aireado más, el vil proceder de los redactores de "El Mundo", encabezados por su sesgador en jefe, Pedro Jota Ramírez Codina. Pasemos a ello, que la vida es breve.

El 18 de Junio de 2004, el diario "El Mundo" publica un artículo, titulado "Carmen Toro tenía un teléfono con un nombre igual al del jefe de los Tedax", firmado por Casimiro García Abadillo, Subdirector del periódico, en el que antes de pasar al cuerpo de la noticia se destacan, ordenados, los siguientes puntos:
1. La Guardia Civil informó al juez de que a la esposa del minero confidente se le encontró una anotación con la referencia «Sánchez Manzano (Canillas)».

2. El propio magistrado advirtió que esos dos apellidos corresponden a los del comisario de la Unidad de Desactivación de Explosivos.

3. Del Olmo marcó personalmente el teléfono y le contestó un policía que investiga el caso a sus órdenes .

4. Este agente aseguró al juez que utiliza como seudónimo esos dos apellidos y que le facilitó a la confidente ese teléfono de contacto.
Como veremos existe un error importante en esta información, pues es "Manzano", y no Sánchez Manzano", la anotación de la agenda.

Por cierto: hay una cierta confusión sobre si el número teléfono figuraba como entradilla, anotada en la agenda, o apuntado en un papel, que a su vez estaría intercalado entre las páginas de la agenda. Dado que no existe diferencia práctica entre las dos versiones, en el futuro hablaré simplemente de "la agenda"

Es evidente que tal error, aunque sea involuntario, no carece de importancia. Pero, aunque creamos que Casimiro no se equivoca intencionadamente, ya desde el principio parece quedar claro que Sánchez Manzano no tiene nada que ver con el teléfono, la agenda o la propia Carmen Toro. El titular de la noticia parece pues, cuando menos, impropio, tratando de llamar la atención sobre algo que es falso. A Septiembre la Ética Periodística, Casimiro.

En el cuerpo de la noticia se amplifica el error de apellidos y, claro, se le concede a todo el asunto una importancia que no tiene:
El pasado miércoles, [Nota: el 16 de Junio; dos días antes] la Guardia Civil entregó un informe al juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, que instruye el sumario, en el que, entre otras cosas, se contaba que en un registro a Carmen Toro, esposa del ex minero Suárez Trashorras, se había encontrado un papel en el que se hallaba escrito un teléfono fijo seguido de la referencia «Sánchez Manzano (Canillas)».

Algunas fuentes señalan que hay incluso grabada alguna conversación entre Carmen Toro y el hombre que figura como «Sánchez Manzano».
El error de equivocarse en la anotación es más importante de lo que parece, pues induce al lector desprevenido a preguntarse : ¿Habló Carmen Toro con el jefe de los TEDAX? Y lo que es más importante... ¿Por qué Carmen Toro habló con el jefe de los TEDAX, que no tiene ni por qué conocerla, ni de qué tratar con ella?

Para reforzar esta insinuación de que existe algo turbio en Sánchez Manzano se cita continuamente a Carmen Toro como "la esposa del confidente Suárez Trashorras"; y en Libertad Digital, que copia su información de "El Mundo" pero añade sus propios toques de creatividad manipuladora, se informa como "confidente". Lo cierto es que el papel de Carmen Toro en los atentados no pasó, en realidad, de ser la cónyuge, más o menos suspicaz, de los malos pasos en los que se metía su esposo; ni mucho menos fue el genio del mal que se describió, interesadamente, en ciertos ámbitos, y de hecho fue absuelta de los cargos que contra ella pesaban.

Sigamos con el artículo, y recordemos que, por entonces ya se sabía que un policía de la UCIE (es que hay que decirlo todo) había confiado a Del Olmo que era él quien se había entrevistado con Carmen Toro.
...Del Olmo se percató perfectamente, cuando la Guardia Civil le entregó su informe, de la relevancia que tendría para el caso el hecho de que Carmen Toro, una de las personas relacionadas con los explosivos y que, además, acaba de ingresar en prisión, tuviera en su poder el teléfono del jefe de los Tedax.

El juez preguntó al agente de la Benemérita si, efectivamente, se había comprobado que el número de teléfono allí apuntado se correspondía con el del comisario jefe de la Unidad de Desactivación. El agente respondió con una negativa. Así que el propio magistrado fue el que marcó el teléfono sospechoso.

Al otro lado de la línea, para sorpresa del juez, apareció la voz de una persona que se identificó como agente de policía. En efecto, se trataba de uno de los miembros de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) que está siguiendo el caso de los atentados de marzo a las órdenes del propio juez.

Preguntado por Del Olmo, el policía reconoció que había utilizado esos apellidos como un alias en ésta y en otras operaciones y que fue él mismo quien le dio su teléfono a la mujer de Emilio Suárez Trashorras antes de que se decretara su ingreso en prisión para que pudiera ponerse en contacto con él si recordaba algún detalle relevante para la investigación.

Caso resuelto ¿no? Salvo por el hecho de que es "Manzano" la anotación que figura en la agenda, y hemos quedado en que todo puede ser un error no intencionado de Casimiro, el asunto no se debería haber comentado más. Al menos por lo que respecta a Sánchez Manzano.

Sí, si...

Hay algo que parece, cuando menos, extraño, y es el hecho de que la Guardia Civil no comprobara, antes de remitir su informe a la Audiencia Nacional, si el teléfono en cuestión correspondía realmente o no al jefe de los Tedax.

Juan Jesús Sánchez Manzano lleva algo más de dos años al frente de dicho cuerpo. Comenzó su carrera profesional en la policía en el área de formación y, tras convertirse en comisario, fue trasladado a Pamplona. Posteriormente, trabajó en el sector privado y, finalmente, fue nombrado responsable de la Unidad de Desactivación, en la que cumple una eficiente función como gestor de la misma.

¿Alguien ha tendido una trampa para fomentar la idea de que en torno al 11-M existe una trama policial con ramificaciones en la cúpula del cuerpo? Esa es una sensación que flota en el ambiente.

En un primer momento, la investigación sobre los explosivos correspondió a la Policía Nacional, que contó con la colaboración de agentes del CNI (Centro Nacional de Inteligencia). Desde hace casi dos meses, es la Guardia Civil la que se encarga de resolver ese aspecto del caso.

Nótese que, en este primer artículo, no parece existir animadversión de "El Mundo" contra Sánchez Manzano. Aclarado que no es su número de teléfono, y que no tiene nada que ver con Carmen Toro, la atención de Casimiro parece centrarse en la posible rivalidad profesional entre cuerpos como fuente de mala eficiencia (tema recurrente y que, por desgracia, en muchas ocasiones no está completamente desprovisto de realidad) y, quédense con esta idea, la posibilidad de que alguien quiera complicar a Sánchez Manzano con falsas acusaciones.

Anotemos que quizás no es tan raro como dice Casimiro que el Guardia Civil que gestionaba el caso no relacionara el nombre que figuraba al lado del teléfono ("Manzano" y no "Sánchez Manzano") con el jefe TEDAX. Incluso, y puesto que estaba participando en la investigación, es posible que conociese al policía de la UCIE que usaba ese alias, y del que más adelante se hablará.

En todo caso, y aunque el juez Del Olmo sí hizo esta relación, puede deberse simplemente a que tenía citado al propio Sánchez Manzano, y lo tenía delante de él cuando hizo la llamada, como comentó Sánchez Manzano ante la Comisión de Investigación por el11-M:

...don Juan del Olmo me ha llamado para decirme que haga uso de lo que verdaderamente ocurrió sin ningún problema, lo cual es de agradecer.

Le llamo para llevarle unos informes periciales que se habían terminado en la unidad y se los llevo personalmente porque en este caso tal como se están produciendo los acontecimientos, se los llevo personalmente aunque tengo plena confianza en mi gente. Fíjense que de toda la información sensible que nosotros hemos manejado no ha transcendido ninguna, con lo cual el grado de responsabilidad de los TEDAX está más que acreditado.

Me dice que no vaya ese día, que vaya al día siguiente, porque tiene que recibir a los detenidos que había cogido la Guardia Civil en Asturias. Entonces voy al día siguiente y ese mismo día había acabado de recibir, porque había estado toda la noche trabajando, esa agenda en la que figuraba no un teléfono móvil sino un teléfono fijo, un teléfono fijo que corresponde al complejo de Canillas.

El juez me dijo: "Mire, viene aquí un teléfono y debajo la palabra Manzano".

Me lo muestra y le dije que ese no era mi número de teléfono, que sí que era de Canillas pero que no era mi número de teléfono. El juez lo que hizo fue llamar delante de mí a ese número de teléfono y alguien se puso al otro lado, y a mí me confirmó que era un apodo que se utilizaba desde hace años por un miembro de la Unidad Central de Información Exterior. Además, el juez anotó en un post-it amarillo las iniciales de Unidad Central de Información Exterior.

Yo me marché de allí tranquilo. El juez lo había comprobado y además en un post-it había puesto las iniciales de la Unidad Central de Información Exterior. Si alguien consultaba ya podía ver al lado las iniciales de la Unidad Central de Información Exterior. Me fui tranquilo.

Estando fuera de España recibo la llamada a las 7 de la mañana de que empiezan los debates en algunas cadenas de radio y que en El Mundo había salido eso publicado.
Los conspiracionistas gustan de usar la palabra "kafkiano" refiriéndose a las visicitudes judiciales que sufren sus recursos y peticiciones de reaperturas del Sumario. Sin embargo, el término hace referencia, más exactamente, a las situaciones, judiciales o no, en las cuales el protagonista se enfrenta a un mundo complejo, que se basa en reglas desconocidas, las cuales nunca llega a comprender

Con la publicación de la noticia el 18 de Junio de 2004, Sánchez Manzano comienza a sufrir el calvario de un hombre de honor que se enfrenta, sin haber hecho nada para merecerlo, y sin comprender porqué, a acusaciones sobre hechos delictivos de los que es inocente.

Jesús Sánchez Manzano puede ser el Gregorio de la Metamorfosis, pero Pedro Jota Ramírez, es el Frantz Kafka que crea el universo torturador para su personaje.

miércoles, 15 de abril de 2009

LA MOCHILA VIAJERA (VII): JEFE, HEMOS ENCONTRADO UNA BOMBA


Tras las vacaciones de Semana Santa, retomamos la aventura de la Mochila Periploica. Habíamos repasado, intentando comprender los hechos, el viaje de la mochila desde la Estación de "El Pozo", pasando por "Villa de Vallecas" y "Puente de Vallecas", sin ser descargada en ninguna de las dos comisarías, hasta IFEMA, y de allí nuevamente a "Puente de Vallecas", por orden de Su Señoría, el Juez Juan del Olmo Gálvez.

El Inspector Jefe Miguel Ángel Álvarez, pese a su comportamiento un tanto equívoco durante la jornada, nos comenta en la página 58 del Auto de Procesamiento quién dio la orden de volver a "Puente de Vallecas" y de revisar e inventariar los objetos:

...se pone en conocimiento del Magistrado Juez del Juzgado Central de Instrucción Número 6 de la Audiencia Nacional dicha anomalía, disponiendo la Autoridad Judicial que los objetos y efectos recogidos en la Estación de Ferrocarril de El Pozo sean llevados a la Comisaria de Policía de Puente de Vallecas.

Que dicha Autoridad Judicial ordena al Funcionario que suscribe que en el transcurso de la noche haga un detallado y exhaustivo recuento del contenido de las bolsas de plástico en cuyo interior se encuentran los objetos y efectos recogidos del interior de los vagones del tren siniestrado en la Estación de El Pozo. Por todo lo cual dispone un servicio de noche compuesto principalmente por Funcionarios del Grupo de Investigación, comisionando al Subinspector de dicho grupo junto a seis funcionarios adscritos a la Comisaria de Policía de Puente de Vallecas que realicen dicho recuento.

Muy similar es lo que cuenta el Comisario Rodolfo Ruiz, de la Comisaría "Puente de Vallecas", superior de hecho del Inspector Álvarez, sólo que en su relato es la Juez Bustos la que ordena el traslado, y el hecho "se pone en conocimiento del Juez del Olmo", que ordena el inventario

...la Juez de guardia fue la que ordenó que las bolsas que inicialmente se habían trasladado al Ifema, se llevaran a la comisaría de Puente de Vallecas.

Esa circunstancia la pusimos en conocimiento del Juez de la Audiencia Nacional Sr del Olmo, quien ordenó que hicieramos un inventario de todos los objetos y efectos que se habían recogido en la estacion del Pozo del Tio Raimundo.

En todo caso, vemos que el grupo encargado de revisar los enseres e inventariarlos, lo forman siete personas: un subinspector y seis funcionarios. Entre ellos, por cierto, no se encuentra Miguel Ángel Álvarez, que dice en su instancia...

... se retira a las 0'30 H momentáneamente para tratar de recuperarse del tremendo impacto psíquicamente observado como físicamente por el desgaste realizado... (sic)

...como tampoco el Comisario Ruiz, que, ante el Tribunal, declaró...

...llegue a casa sobre las doce de la noche…Yo jamas vi la bomba, jamas. Sobre las dos de la madrugada, a mi me llaman a casa, para informarme de esa novedad.

De los siete agentes comisionados para realizar el inventario, al parecer dos funcionarios se encontraban custodiando los objetos, y los que llevaron a cabo el verdadero inventario fueron cuatro de ellos, divididos en dos parejas. Cada pareja, en una habitación independiente, fue examinando más o menos la mitad de los bultos, al menos hasta que se paró el escrutinio por el hallazgo de una bomba. Evidentemente, nos interesan sobre todo las declaraciones de los dos que formaban la pareja que halló la bolsa. En el Auto de Procesamiento (Pg 69) nos cuentan cómo encontraron la bolsa:

Agente del C.N.P. con carné 88.163:

...Procedían a abrir las diferentes mochilas que se encontraban allí, a fin de poder ir realizando la reseña de los objetos y localizar documentaciones de los dueños de las mismas. Al llegar a la bolsa de deportes, lo que hizo fue abrir la cremallera de la misma, sacó el móvil que allí se encontraba y al tenerlo en la mano observó que iba unido a unos cables, con lo que procedió a volverlo a meter en la bolsa. Se le muestra el folio 1.748 de las actuaciones a fin de que manifieste si la bolsa que aparece en la fotografía es la bolsa que vio la declarante: que sí, que era esa bolsa...

Encontró la bolsa con el artefacto explosivo sobre la 1:30 o 2 menos algo de la mañana del día 12 de marzo de 2004.


Agente del C.N.P. con carné 79.046:

Al llegar a las 22:00 horas, se le indicó que tenía que relacionar los efectos depositados en Comisaría ... Empezó a realizar la relación de efectos junto con una compañera; en un principio él abría las bolsas y su compañera apuntaba, pero justo antes de abrir la bolsa en donde se encontraba el artefacto explosivo fue sustituido por su compañera en dicha labor de apertura, y fue ella la que al abrir la bolsa de deporte encontró el artefacto explosivo. Se le muestra el folio número 1.748, del tomo 8 de las actuaciones a fin de que manifieste si es esa la bolsa que encontraron y MANIFIESTA que sí.

Vemos, pues, que los agentes que encontraron la bolsa están perfectamente identificados (así como lo estarían sin duda, los otros cinco que participaron en la revisión, si hiciese falta). Y los dos identifican sin mayor problema la bolsa cuando se les muestra una fotografía. No hay, pues, allí, nada que rascar. Veamos si se ratificaron en el juicio. En primer lugar, la agente nº 88163:

MINISTERIO FISCAL: Cuando usted llegó, cuando entró de servicio sobre las 10 de la noche, como nos acaba de decir, qué…qué misión se le encomendó por su superior?

TESTIGO: Me dijeron que tenía que hacer una relación de efectos, con los efectos que se habían traído de la estación de El Pozo.

...

MINISTERIO FISCAL: ¿Cuánto tiempo llevaba usted realizando esta función de relacionar los efectos cuando halló un…una que tenía algo en especial que ahora nos dirá?

TESTIGO:Pues el tiempo exacto no lo sé, no recuerdo. Sé que habían pasado ya las 12 de la noche, pero tampoco le puedo indicar si llevábamos 2 horas, 3 horas, no lo recuerdo.

...

MINISTERIO FISCAL:Qué encontró?

TESTIGO: Bien, yo una mochila de deportes, la abrí y saqué un teléfono móvil y cuando lo saqué, cuando lo levanté pues vi que estaba unido por la parte de abajo por donde se suele enchufar la batería, tenía unos cables, que esos cables iban directos a la mochila y, al mirar a la mochila, pues vi que había una especie de paquete envuelto con plástico y que esos cables iban unidos allí.

...

MINISTERIO FISCAL:Interesa se le muestre el folio 1748 de la causa ... Recuerda si ésa era la bolsa que usted…que usted encontró?

TESTIGO: Sí, sí la recuerdo.

Y, después, el agente nº 79046:

MINISTERIO FISCAL:Por la noche ha dicho usted que….que entra a trabajar sobre las 9 y media, las 10, cuando se incorpora a su trabajo, le encomendaron hacer algo en particular?

TESTIGO: Sí. Confeccionar una lista de efectos que se habían recuperado del tren de El Pozo que había hecho explosión.

...

MINISTERIO FISCAL: ¿Recuerda a qué hora empezaron a realizar esa relación de efectos?

TESTIGO: Sí, pues serían aproximadamente las 10, 10 y 10 de la noche.

...

MINISTERIO FISCAL: Recuerda a qué hora se pudo hallar esta bolsa que posteriormente se comprobó que tenía un artefacto?

TESTIGO: Pues serían aproximadamente las 2 menos cuarto de la mañana.

...

MINISTERIO FISCAL: Vio usted lo que había en su interior?

TESTIGO: Sí. Una vez que abrió mi compañera la bolsa, me acerqué a ver lo que había dentro.

MINISTERIO FISCAL: Qué es lo que vio?

TESTIGO: Yo vi cuando mi compañera abre la bolsa, extrae un teléfono móvil del cual parten unos cables. En ese momento, pues prácticamente de un salto, me voy hacia el lugar donde ella estaba; ella volvió a dejar el teléfono en su lugar y es cuando veo que en el interior hay un teléfono móvil, del cual partían dos cables….

MINISTERIO FISCAL:De qué color?

TESTIGO: Eh…uno rojo y uno azul, hacia una bolsa de basura de color azul claro, la cual estaba marcada con un número, con el 5, si no recuerdo mal.

Es decir, ambos agentes están básicamente de acuerdo. Sobre las 22 horas del día 11 se comenzó a revisar, encargándose de la mitad, más o menos de los bultos, que uno de los dos agentes examinaba, dictando al compañero los objetos que iba extrayendo. Además de hacer inventario, parece ser que estaban atentos a la posible aparición de documentación, o información que pudiera identificar a los dueños. Sobre las 01,45 H de la mañana se produjo el hallazgo del artefacto explosivo.

Aquí debo apuntar un detalle que me llama la atención. Los agentes que realizaban el escrutinio (cuatro) trabajaron de firme durante unas tres horas y media, aproximadamente, abriendo paquetes, examinándolos y anotándolos, para no llegar a examinar ni la mitad de los bultos. ¿Cuánto tiempo hubieran necesitado los TEDAX que, según declararon, para alborozo conspiranoico, habían examinado concienzudamente los bultos de la Estación de "El Pozo" (los mismos bultos)? Si bien puede argumentarse que los agentes de la Policía Nacional tenían que abrir las carteras de documentos para comprobar si había información sobre la identidad de los dueños, y debían anotar en el ordenador los objetos encontrados, por otro lado los TEDAX debían, por lógica y sentido de la supervivencia, abrir los paquetes con muchísima mayor prudencia, y además debieron comprobar los objetos, no sólo apilados en un mismo montón, sino también desperdigados en los trenes. Y, además, en la Comisaría de Puente de Vallecas el examen no había concluido, ni mucho menos, cuando se detuvo por la aparición de la bomba. ¿Cuánto hubiera necesitado para ser concluido? ¿Seis o siete horas?

No parece razonable que el donoso escrutinio que los TEDAX hicieron de los objetos de "El Pozo" les lleve mucho menos tiempo que el realizado en "Puente de Vallecas". A no ser que el escrutinio no haya sido tan exhaustivo, claro.

Según la declaración de los TEDAX nº 65255 y 54868, llegaron a la estación a las 8'45 a 9'00 de la mañana. Según las declaraciones de Miguel Ángel Álvarez y Rodolfo Ruiz, sobre las 14'00 todo había terminado, sin poder precisar exactamente cuánto tiempo hacía que los TEDAX habían abandonado el lugar. Por lo tanto, en un plazo de cinco horas (como máximo, que bien pudieron ser tres o cuatro) los TEDAX se hicieron cargo de la mochila que había sido descubierta antes y que contenía un explosivo, la examinaron, desalojaron la estación, neutralizaron la bomba, entraron a los trenes, sacaron los bultos que quedaban, revisaron los vagones "de adelante atrás y de atrás adelante", y luego, según su declaración, examinaron los bultos del andén.

¿Cuánto tiempo les quedó para revisar el andén? Tengamos en cuenta que en estas circunstancias hay que andar con pies de plomo, no se puede "examinar" un bulto sospechoso golpeándolo contra un poste, ni comenzar a manejar un explosivo hasta que todo el mundo, todo, esté fuera del lugar.

Como anécdota curiosa y significativa, no está de más recordar que, según el relato de Miguel Ángel Álvarez en la instancia antes mencionada, la aguerrida Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, "cuando restaban escasos minutos" para que "explosionase la citada bomba" se saltó los "cinturones de seguridad" "a bordo de su vehículo oficial".

Es decir, el perímetro de seguridad estaba a bastante distancia del centro de la explosión, como es lógico. El desalojo había sido llevado a cabo bastante tiempo antes de la desactivación, como es normal. La entrada de la pimpante Presidenta con sus muchachos tuvo que retrasar durante bastantes minutos la actuación de los TEDAX. Y es probable que no fuera la única, si conocemos un poco la idiosincrasia de nuestros personajes, siempre atentos a conseguir un valioso recuerdo, una curiosa foto, o ujn video valioso para enviar a los programas de "Videos de Primera".

Parece poco probable que tuvieran tiempo suficiente para realizar una exploración exhaustiva con la que poder afirmar, sin lugar a dudas que no había ninguna otra bomba en la Estación de "El Pozo". Ciertamente, en sus declaraciones iniciales (v. Auto de Procesamiento p. 55) no afirmaron que lo hubieran hecho, aunque eso no quiera decir nada, pues se centraron fundamentalmente en la mochila desactivada sobre la propia estación.

Ya hemos comentado que durante el juicio no contradijeron en ningún momento que la mochila "de Vallecas" proviniese de "El Pozo". Es más; es significativo que, cuando se les informó, aquella misma noche, que había aparecido otra mochila con explosivo que venía de dicha estación, no mostraron ninguna extrañeza, no protestaron la imposibilidad del hecho, y asumieron que debía llevar el mismo explosivo que la mochila que habían desactivado en el lugar de los atentados. Volviendo a la declaración de los TEDAX, el nº 65255 dice:

Ministerio Fiscal: ¿Quién le informó en la comisaría que los efectos estaban recogidos en la estación de El Pozo?

Testigo: Creo que los propios compañeros de allí.

Ministerio Fiscal: Una vez que comprueba usted la bolsa y el contenido de la bolsa, según su compañero que ha declarado anteriormente, que le...

Testigo: Sí.

Ministerio Fiscal: ... que dijo que le echara un vistazo, ¿Qué hicieron?

Testigo: Pues, de momento... desalojar aquéllo. Y luego, pues empezar a hablar entre los tres que estábamos. A ver qué íbamos a hacer. Porque tal como había
pasado por la mañana
... eso estaba... se supone que estaba cebado.

Obsérvese que no dice "por si las moscas", o "no se puede fiar uno de nada". Dice que "hay que suponer que está cebado". por lo que "había pasado por la mañana". O sea, no tiene ninguna duda de que esa mochila pueda provenir de donde le afirman que proviene, de la estación de "El Pozo". No se le pasa por la imaginación que pueda ser una mochila falsa, colocada por los chicos de la Comisaría, ni les grita indignado que esa mochila no puede haber venido de "El Pozo" porque ellos revisaron todos los bultos.

Bien, el caso es que los agentes encuentran la mochila; sus superiores no se encuentran allí; tanto Rodolfo Ruiz como Miguel A. Álvarez se encuentran descansando, como ya hemos dicho antes. pero ambos son avisados y, como es lógico, ordenaron alertar al resto de los servicios policiales, (según el Comisario Ruiz, cuando él llegó a su comisaría, se encontraban "el Comisario General de Seguridad Ciudadana, con el Comisario Jefe de la Unidad de los TEDAX y otros compañeros"), especialmente a los TEDAX, que procedieron a la desactivación del explosivo, como veremos en una entrada posterior.

Hemos visto, pues, cómo el viaje de la Mochila de Vallecas no es, ni mucho menos, fruto de la traición ni de la conspiración por introducir pruebas falsas en el caso. Existe, descoordinación, cierto, pero es el intento de hacer las cosas bien, y la desconexión con los mandos naturales que muchas veces hizo que subalternos tomasen decisiones, con la mejor voluntad del mundo, lo que ocasionó el extravagante periplo de la mochila.

Sólo la declaración de los TEDAX de haber explorado los bvultos del andén puede arrojar una duda. Pero si nos damos cuenta de que, en un primer momento no lo declararon, de que sólo tras el testimonio de Cáceres Vadillo (que no estuvo allí) afirmándolo, ellos arroparon a su jefe, del escaso tiempo que dispusieron para abrir y explorar los bultos, y que en ningún momento los TEDAX se sorprendieron de que hubiera aparecido una mochila en los bultos anteriormente revisados, todo hace pensar en que el escrutinio, si se hizo, no pudo ser muy a fondo. Y así lo interpretaron los distintos Tribunales, dando la prueba por válida

lunes, 6 de abril de 2009

LA MOCHILA VIAJERA (VI) ¿POR QUÉ NO FUE A DECLARAR EL INSPECTOR JEFE MIGUEL ÁNGEL ÁLVAREZ?

Eso... ¿por qué no fue a declarar?


Hemos visto en una entrada anterior que la instancia del Inspector Jefe Miguel A. Álvarez despierta sospechas de presentar la actuación de su autor de una manera "photoshopeada", esto es, embelleciendo sus aciertos, y escondiendo sus errores o su actuación en algunos fallos que no fueron, en realidad, responsabilidad suya.

De hecho, lamento profundamente cargar las tintas contra el Inspector Álvarez. Es un buen policía, y cumplió su trabajo durante aquel día tan difícil para todos. Lo que pasa es que, según mi opinión, posiblemente tuvo algunos fallos, nada importantes, pero que trató de cubrir de la manera que mejor pudo, cometiendo, parece ser, algunas trapacerías. Luego no se dio por satisfecho con la recompensa obtenida, y redactó una instancia para reclamar lo que él consideraba justo.

Cosas como ésta ocurren mil veces, estoy convencido, en el trabajo diario de la Policía. Y nunca salen a la luz pública. Una cosa cambió, sin embargo en este atentado. Se cuestionó la labor de la Polcía, no de una manera sana, sino con una malevolencia como nunca se había cuestionado. Y, por desgracia, me temo que para limpiar la labor de otros policías, se cayeron los manejos del Inspector Jefe.

Ha quedado ya explicado en la segunda parte de esta serie la aventura de la instancia y de la declaración ante Del Olmo.

En la instancia acreditaba una serie de méritos, bien con el fin de solicitar una medalla, bien para protestar por no habérsele concedido la condecoración a que creía ser merecedor, o defenderse por lo que creía que había sido una acusación encubierta de no haber hecho bien las cosas. Dicha instancia, según y como fuera leída, podía hacer entender que la cadena de custodia de la "Mochila de Vallecas" se había roto en el viaje a la Comisaría Villa de Vallecas, luego a Puente de Vallecas, IFEMA y vuelta a Puente de Vallecas.

En las entradas anteriores, hemos ido repasando las declaraciones de los Policías que cargaron con los bolsones y los llevaron de aquí para allá, hemos leído la declaración ante Del Olmo del propio Inspector Jefe Álvarez, en la que afirma no poner en duda la cadena de custodia de la mochila (sólo afirma no poder hacerse reponsable personalmente de ella, y está en su derecho) y hemos visto que, tanto el Juez Instructor, (Pgs. 55 y ss) como la Audiencia Nacional, (Pg 515 y ss) como el Tribunal Supremo, (Pg 638) han considerado esta prueba válida.

Recibida la instancia por sus superiores, éstos no dieron importancia a lo que juzgaron era una protesta redactada en un momento de disgusto y rencor. No consideraron rota la cadena de custodia, y en realidad, no afirmaba eso el Inspector Álvarez, como hemos dicho. Se limitó a decir que no se responsablizaba del periplo de la Mochila, que según él había sido mandada a IFEMA contra sus órdenes. Hay al menos dos testimonios que sitúan a Miguel Ángel Álvarez en Puente de Vallecas, cuando las mochilas, tras ser devueltas de Vila de Vallecas, se encaminaron hacia IFEMA.

Un punto menor, también citado: dado que entonces (sobre las 17'30 del día 11 de Marzo) no existía ninguna sospecha de la existencia de explosivos en las mochilas de "El Pozo" (en realidad, podía asumirse que no las hubiera, dado el trajín sufrido sin que hubiera habido detonación) el tema de la equivocación en el lugar de custodia de las mochilas es un tema menor. ¿Por qué Álvarez, cuando dice haber descubierto el fallo, no se lo comunica a sus superiores policiales, o a la juez Bustos, que era quien había dado las órdenes en "El Pozo"?

Todo hace pensar que precisamente por eso. Según la Comisaría de Puente de Vallecas, la juez Bustos se había acercado hasta allí y preguntó por los bultos. Fue entonces cuando le dijeron que se había cometido un error, y Bustos ordenó que se reclamaran. ¿No parece posible que Álvarez hiciese esa llamada a Del Olmo (Bustos, y su Comisario, sabían que el Inspector no podía alegar desconocimiento) para curarse en salud, para cubrirse?

De modo que, en el fondo, los superiores de Álvarez tenían razón, ya que ni la cadena de custodia no había sido rota, ni la instancia que tenían en sus manos no afirmaba eso; y por otro lado había ciertas dudas de que toda la historia de Miguel Ángel Álvarez resistiera una investigación judicial, en caso de remitir su instancia a Del Olmo. De hecho, remitir todo este asunto al juez del Olmo podía ocasionarle disgustos al veterano policía (como, posiblemente, así ha sido, pese a que entre sus mandos policiales, de cara a la opinión pública, no se ha visto intención de perjudicarle)

Sin embargo, llegada la información a manos del Juez Instructor Juan del Olmo (según "El Mundo", gracias a su periódico), y convenientemente espoleada por los medios conspiracionistas, la instancia de Álvarez se convirtió en un caballo de batalla para los conspiracionistas, que soñaron con hacerlo caballo de Troya para burlar las defensas de la "Versión oficial".

Por supuesto, nadie debe creer que "El Mundo" se preocupa por la suerte del Inspector Jefe o la condecoración obtenida; lo único que ellos buscaban es una herramienta que les permitiera poner en duda cualquiera de las pruebas que pacientemente iba descubriendo el Juez del Olmo, aunque para ello tuvieran que presentar una noticia de manera capciosa, o desinformar a los lectores.

Y, de hecho, una vez comprobada que la historia de Álvarez no servía a sus fines, la dejan caer. Exprimen todo lo que pueden el zumo conspiracionista, pero no se preocupan de explicar a sus lectores que el Inspector sabía que los bultos habían ido a IFEMA, o de preguntarse por qué llama directamente a Del Olmo en lugar de a Bustos, o a sus superiores. Por no hablar de preocuparse de no presentar a sus lectores el contenido entero de la instancia, que en algunos pasajes, fundamentalmente los que hablan de la protección de Esperanza Aguirre, o del paso de Álvarez varias veces por delante de la mochila, producen una cierta vergüenza ajena.

Con todo, el diario "El Mundo" publicó a mediados del juicio un editorial y un artículo quejándose de que nadie hubiera llamado a declarar a su testigo estrella.

Increíblemente, y mira que ya cansa usar esta palabra aplicada a "El Mundo", el artículo subtitulaba así: "La fiscal no pidió la comparecencia del inspector Alvarez y la acusación que representa a la asociación de Pilar Manjón renunció a su testimonio" como si fuese culpa de una (la Fiscalía) y otra (la Asociación de Pilar Manjón) que no fuese llamado a declarar dicho testigo. En el editorial, al menos, se coscorroneaba a los abogados defensores, a quienes se acusaba de "escasa preparación" (aunque sin nombrar qué "defensores", mirusté) y en ninguno de los dos casos se hacía mención a que el resto de asociaciones con Acusación particular, singularmente las que seguían sendas conspiracionistas, tanta o más razón tenían que la Asociación de Pilar Manjón en pedir su testimonio.

En realidad, la misión de la Fiscalía, pese a lo que cree la gente, no es acusar, ni ir contra el acusado. Podríamos definir su papel como el de "Defensor de la Verdad" y además debe estimular al juez para que se pidan las pruebas o se realicen los análisis necesarios para el esclarecimiento de la verdad. Así, la Fiscalía pedirá el archivo o sobreseimiento del caso si cree que el acusado es inocente.

Por lo tanto, la Fiscalia estaba obligado a pedir la declaración de Miguel Ángel Álvarez si creía que con ello iba a avanzarse en la solución del caso, tanto a favor como en contra de los detenidos. Y en realidad pidió la comparecencia del Inspector, en un primer momento.

¿Por qué luego la anuló? Creo haber demostrado en entradas anteriores y en ésta que en la historia que cuenta hay puntos oscuros que, si bien no provocaron un daño permanente a la investigación, sí ocasionaron retrasos y dilaciones. Averiguado el periplo de la Mochila de Vallecas, corregido el relato de Álvarez eliminando sus distorsiones, queda vacío de interés su testimonio, pues no puede argumentar contra la existencia de la prueba, pero tampoco es preciso su testimonio para asegurarla. Por lo tanto, su presencia en la sala no serviría para hacer avanzar el juicio, y sí para hacerle pasar un muy mal rato (o consecuencias peores) cuando saliera a la luz su dudoso relato de los hechos. Por eso, creo yo, no le llamó la Fiscalía.

Las Acusaciones Particulares, al menos las que hicieron honor a su título, tampoco podían sacar tajada de este testimonio. La cadena de custodia estaba asegurada por otros testigos, y llamarle a declarar sólo hubiera servido para dar muncición a los conspiracionistas para enredar las cosas más. Por ello la Asociación de Víctimas Afectados por el 11-M , de Pilar Manjón para entendernos, tras citarle inicialmente, imagino que siguió luego el consejo de renunciar a su testimonio.

Lo único que puede sorprendernos, al menos a priori, es que los abogados defensores no llamaran a defender Miguel Ángel Álvarez, que los conspiracionistas habian encumbrado como un héroe por escribir su instancia, y en quien habían depositado todas las esperanzas.

¿Qué podían perder los detenidos con esa declaración? Como mucho, Álvarez podía reiterar que esa mochila que recuerda haber visto en el andén es la que se desactivó luego. Pero eso no añade nada a la demostración de la cadena de custodia. Y, en cambio, si lo que nos dicen los conspiracionistas es cierto, puede poner una pica en Flandes contra la Versión Oficial. Los abogados no tenían nada que perder, y algo, bastante, que ganar.

¿Quiénes son los que "pierden la oportunidad" de llamar a declarar a Álvarez? Los abogados defensores, desde luego, pero no sólo ellos,. Pese a los desmarques de "El Mundo" en sus páginas, no cabe duda de que existió flujo constante, como mínimo de información y documentación, entre los abogados defensores y los medios conspiracionistas como "El Mundo", Libertad Digital, Peones Negros y COPE. Hay serias dudas sobre la mano que financió alguno de los carísimos abogados de algunos de los detenidos. En los Foros abiertos al público en general de Libertad Digital se colgaron contantes y continuas llamadas a preparar preguntas para los abogados defensores, y una conocida miembro de Peones Negros publicó en un Foro de abogados un ofrecimiento, en su nombre y en el de...

"un grupo variopinto de personas que llevan meses estudiando los cuatro primeros tomos del Sumario y los Autos dictados por SSª Ilma. señor del Olmo"

...de ayuda, consistente en...

..."documentación que puede ayudaros: los informáticos han trabajado en los textos de forma que puedan introducirse búsquedas y agilizar el trabajo. Tenemos fotografías, análisis de los informes periciales, documentación complementaria de medios de comunicación, estudios científicos sobre diversas áreas...

Dada la situación, los Abogados que estamos integrados en el Blog y el Fondo Documental, hemos propuesto ofreceros todo lo que tenemos y el todo lo que esté en nuestras manos, para ayudaros en vuestro trabajo."

Si esto es lo que publicaron de cara al público... ¿cuánto más llegaríamos a saber de las relaciones de los citados medios con los [entonces] presuntos terroristas, si conociéramos la información contenida en foros secretos, o que no está en Internet?

Por tanto, si no se llamó a declarar a Miguel Ángel Álvarez, no pudo ser un despiste de uno o varios abogados defensores. Las relaciones con "El Mundo", COPE, Libertad Digital y Peones Negros & Cia hacen imposible creer que nadie, nadie, haya caido en la cuenta y avisado a quien se debía. Tenemos, pues, que buscar otra explicación.

¿No será que no les interesaba?

Analizando las cosas fríamente, una declaración del Inspector Jefe Álvarez tenía pocos visos de resultar útil a los acusados. Él mismo había declarado ya que no ponía en juicio la cadena de custodia, y por otro lado su testimonio podía ser desacreditado completamente con los testigos que podían afirmar haberle visto entre quienes mandaron los bultos a IFEMA, y con esa especie de semi-insubordinación que supone haber llamado al Juez del Olmo en lugar de comunicárselo a sus superiores (los conspiracionistas aprovecharon ésto para insinuar que no se fiaba de sus superiores, pero el propio Álvarez negó ésto ¿qué motivos podría alegar, pues?)

En cambio, un Inspector Jefe Álvarez cuya declaración no hubiese sido desacreditada públicamente, por no haber sido llamado a declarar, ha dado más juego a los conspiracionistas. Aún en el día de hoy, leemos en el blog de Luis Del Pino, escuchamos en "La Mañana" de Federico Jiménez Losantos, y encontramos en artículos puntuales en "El Mundo" referencias al "inspector que asegura que la mochila de Vallecas se perdió durante dos horas" y "que no reconoció la mochila".

Con una bonificación: el no haber sido llamado a declarar, junto con el actual desconocimiento sobre su paradero, les sirve para hablar de "oscuras maniobras destinadas a silenciar su testimonio" y a "represalias", cosas que no podrían mantenerse (al menos no si no tienes la cara de cemento) de haberse conocido los puntos débiles de la historia de M.A. Álvarez.

Actualmente no sé qué ha sido de él. Leí en algún sitio que se había ido de la policía "por resquemor".

Francamente, no creo que haya sido por resquemor. Quizás una salida pactada haya sido lo que más se acerca a la verdad.

miércoles, 1 de abril de 2009

LA MOCHILA VIAJERA (V): DE CÓMO VOLVIÓ A LA COMISARÍA, Y DE LA UBICUIDAD DE ÁLVAREZ

Vamos a seguir avanzando en la peripecia de la Mochila de Vallecas. Como habíamos dicho en entradas anteriores, la juez Josefa Bustos, del juzgado nº 49 de Madrid, había ordenado que los efectos personales de los pasajeros del tren destruido en "El Pozo" fueran concentrados en la "Comisaría de Vallecas", textualmente, lo cual condujo a una confusión, al no diferenciar entre "Puente de Vallecas" o "Villa de Vallecas".

Según declara Rodolfo Ruiz, Comisario de "Comisaría de Puente de Vallecas"...

...estábamos sobre el medio día, en torno a las dos de la tarde, o dos y pico, del día 11... en las inmediaciones de la Estacion del Pozo del Tio Raimundo, en un descampado que hay…estábamos el Comisario General de Seguridad Ciudadana, el comisario zonal, estaba un inspector jefe de la comisaria de Vallecas y yo..."

... y, bien por no haber sido informados del lugar donde llevar los objetos, bien por la ambigüedad ya citada, decidieron remitir los objetos a la "Comisaría de Villa de Vallecas".

Rodolfo Ruiz, en su declaración, nos cuenta que él, al menos, no sabía que existían unas órdenes de la juez para llevar los objetos a un lugar determinado...

GÓMEZ BERMÚDEZ: Nadie le informó que por la mañana la Juez del 49 de Madrid había dado esa orden específica, que se llevaran a la comisaría de Puente de Vallecas….A la de Puente de Vallecas

TESTIGO: No, no…Nadie me informó

...sin embargo el Inspector Jefe Miguel Ángel Álvarez declara, en su instancia y ante el Juez del Olmo, actuar por orden de la Autoridad judicial, a la que dice haber sido el primero en atender, y declara haber recibido, y dado órdenes, para que los objetos fueran trasladados, "por órdenes de la Superioridad", a la Comisaría "Villa de Vallecas"

El Comisario Santiago Cuadro, de Seguridad Ciudadana, también presente en la discusión, no fue interrogado sobre este punto, de importancia menor ciertamente, ni durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación por el 11-M, ni durante el Juicio.

Los agentes comisionados por el Inspector Álvarez fueron con sus furgonetas a la Comisaría "Villa de Vallecas". Allí, el agente que comandaba la expedición habló con el Jefe de la Guardia que, dado que nadie le había avisado de la llegada, se negó a recibir el envío. Tampoco parece extraño, en un día como aquel, que un Comisario o un Inspector se niegue a acoger en su Comisaría unos bultos sospechosos de los que nadie ha comunicado su llegada. Por mucho uniforme que lleve quien los porte.

¿Dónde ir con los bultos? Según el agente 24420...

entonces el encargado de esa Comisaría le dice al dicente que no pueden dejar las bolsas allí, que las llevasen a su Comisaría de Puente de Vallecas.

Desde la Comisaría del Distrito de (Villa de) Vallecas se dirigen a la Comisaría de Puente de Vallecas. (Pg 63 del A. procesamiento)

Esta declaración fue ratificada en el Juicio oral. Parece un poco extraño que el agente no intentase contactar con el Inspector Jefe Álvarez, de quien había recibido las órdenes, pero aunque lo hubiese intentado por telefonía móvil o por la radio de la Policía, tal vez no lo hubiese conseguido, pues en aquella mañana los recursos de comunicación estaban colapsados. En todo caso las dos únicas opciones eran volver a "El Pozo" o ir a su comisaría (donde también pertenecía Álvarez), a presentarse ante sus superiores

Consta en la declaración del agente 24420, respaldada por sus compañeros, que sólo bajó él del vehículo durante la brevísima estancia en "Villa de Vallecas", que no se abrieron los portones de la furgoneta ni se bajaron bolsas, y que éstas siempre estuvieron bajo la vigilancia de los demás agentes.

China, chana, los Policías Nacionales llegaron a la Comisaría "Puente de Vallecas". Allí, según el agente 24420...

Al llegar a la Comisaria de Puente de Vallecas, y en el exterior de la Comisaría, se encuentra el Comisario-Jefe de la Comisaría y el Inspector-Jefe Don Miguel Ángel Álvarez, y les dice el dicente que en la Comisaría de Villa de Vallecas no pudieron dejar los bolsones, habiéndole indicado que los llevaran a la Comisaría de Puente de Vallecas y entonces tanto el Comisario-Jefe de la Comisaría como el Inspector le ordenaron al dicente que los efectos había que llevarlos al IFEMA.

Y al ser interrogado en la Vista Oral, dijo...

Ministerio Fiscal: Cuando ustedes llegaron a la comisaría del Puente de Vallecas, ¿qué ocurrió?

Testigo: Pues aparcamos en el aparcamiento que tenemos enfrente a la comisaría
y en ese momento acababan de llegar el inspector jefe del grupo de investigación, y el comisario, que son los que me habían ordenado el traslado de los bolsos, y se lo comenté, que no me lo habían admitido en comisaría de Villa y que qué se hacía con eso. Y entonces me ordenaron…

Ministerio Fiscal: ¿Qué órdenes recibió?

Testigo: Pues que se llevasen al IFEMA, pero yo… a partir de ahí ya no sé nada porque me relevaron de mi puesto.

Curiosidad: debido a las siguientes frases hubo una pequeña confusión, pues el testigo parece negar que el Inspector Jefe Álvarez le haya ordenado ir a IFEMA.

Ministerio Fiscal: Bien, pero, ¿la orden la recibió usted tanto del comisario jefe de la comisaría como del inspector Álvarez?

Testigo: No.

Ministerio Fiscal: ¿Qué…?

Testigo: La recibí de mi jefe natural de mi grupo. Que estaba en las tareas de la comisaría y me dijo que yo me quedase allí para supervisar otros servicios del distrito. Que para ir al IFEMA, mandó a otro en mi lugar.

La orden que dio el "jefe natural" no es la de ir a IFEMA. Es la de quedarse en la Comisaría. El Comisario, Rodolfo Ruiz, y el Inspector Jefe Álvarez han ordenado que se lleven los objetos a IFEMA. Dado que se precisan agentes para patrullar y el testigo conoce muy bien la zona, el "jefe natural" del agente nº 24420 (que no es ni Rodolfo Ruiz ni Miguel A. Álvarez) le ordena que se quede allí, enviando a otro en su lugar.

Así lo recoge también la Sentencia de la Audiencia Nacional:

Una vez de regreso en el lugar del que habían salido, en torno a las 15 horas, el comisario jefe de la comisaría -número 14296- que estaba en compañía de un inspector de apellido Alvarez, les mandó que llevaran los efectos a IFEMA, hacia donde partieron ya avanzada la tarde los mismos funcionarios, salvo el número 24420, que fue relevado por el número 87843 y otro agente, que lo fue por el número 88941.
El Comisario Rodolfo Ruiz fue también interrogado sobre quién mandó llevar los efectos a IFEMA. Efectivamente, él dio la orden, pero fue debido a una comunicación, cree que emitida por la emisora de la Policía, pero de parte de la Autoridad Judicial:

Y creo que cuando las estaban llevando a Villa de Vallecas, o las estaban descargando o se estaba empezando, me lo comentaron después…se debió recibir un comunicado, a través de la emisora nuestra, de la emisora policial, el cual decia que por orden de la superioridad se trasladaban todos los objetos que se habían recogido de los diferentes lugares donde de habían cometido los atentados, en los cuatro lugares de los atentados, al Ifema.
Comunicados como el que cita el Comisario se escucharon, efectivamente. Aproximadamente a la hora en que Rodolfo Ruiz dice haber escuchado esas instrucciones, Jorge Zurita Bayona, Comisario del Cuerpo Nacional de Policía, Jefe de Coordinación y Apoyo Técnico de la División de Formación y Perfeccionamiento (¡buf, un momento que respire!) llamaba al Jefe de Sala del 091...
A las 15:45 hablo con el Jefe de Sala 091, siguiendo instrucciones del Juez de Guardia, para comunicarles que si desde algún Hospital preguntan sobre lo qué hay que hacer con las personas que hayan fallecido en los centros sanitarios, se les informe que tienen que ser trasladados al Pabellón n° 6 de Ifema. y que el cadáver debe de ir acompañado de los efectos personales, datos sobre su identidad, lugar de atentado desde donde fue evacuado y nombre del hospital que lo remite. (Pg 827, 144 del Tomo 4)
No parece nada raro que quien haya escuchado ésto se haya fijado en la orden de remitir todos a IFEMA, sin percatarse de que se está hablando exclusivamente de cadáveres.

Se habrán fijado que el agente 24420 y la Sentencia dicen que el Inspector Miguel Ángel Álvarez acompañaba a Rodolfo Ruiz cuando se enviaron los objetos de "El Pozo" a IFEMA. Nada hay que reprochar en ello. Aunque luego se confirmó que había sido un error, Álvarez puede confundirse, como cualquiera, y aquí el error (primero mandar los objetos a "Villa de Vallecas", luego a IFEMA) no es responsabilidad exclusiva suya; otros mandos policiales estaban con él cuando se tomó la decisión.

Pero ¿por qué dice, en su ya mítica instancia ...

...Ante la sorpresa del Funcionario que suscribe dichos objetos y efectos son llevados al Parque Ferial Juan Carlos I, donde se encontraban el resto de objetos y efectos de los otros lugares siniestrados por cuyo motivo se pone en conocimiento del Magistrado Juez del Juzgado Central de Instrucción Número 6 de la Audiencia Nacional dicha anomalía...

... si había estado presente cuando los objetos se mandaron allí? Curioso personaje, este Álvarez. Se pone delante de todos en la Estación de "El Pozo", tratando de destacar sobre los demás, y se eclipsa misteriosamente ante la Comisaría Puente de Vallecas. Y la cosa no para aquí, como verán luego...

Continuando con el viaje de los bolsones, los policías marcharon de Puente de Vallecas a IFEMA. Han declarado, como ya queda dicho, que no se bajó ni subió ningún bulto desde El Pozo hasta IFEMA, incluyendo las dos paradas realizadas en las Comisarías de Vallecas.

En IFEMA, según la Sentencia (Pg 182)...

los efectos fueron depositados en el pabellón 6, a la derecha de la entrada, en un lugar acotado junto a un muro, con un cartel que indicaba su procedencia, quedando bajo la custodia de la Unidad de Intervención Policial.

Contamos con las declaraciones de varios de los agentes que trasladaron los efectos a IFEMA para demostrar que no se produjo ninguna alteración de la cadena de custodia: el agente nº 87.407 (Auto de Procesamiento, Pg 61), el nº 87.141 (Auto de Procesamiento, Pg 62) el nº 87.843 (Auto de Procesamiento, Pg 64, y vista oral), agente 87.750 (Auto de Procesamiento, Pg 65), nº 89.324 (Auto de Procesamiento, Pg 66-7 y vista oral), nº 88.941 (Auto de Procesamiento, Pg 67), y nº 88-659 (Auto de Procesamiento, Pg 64-5, y vista oral)

Dado el número de testimonios, se hace imposible detallarlos aquí, pero hay que destacar la práctica coincidencia de los aspectos relevantes de las diferentes historias. No se producen contradicciones entre los agentes respecto a los hechos narrados; lógicamente, algunos testigos recuerdan más cosas que otros y, singularmente, un agente, el 87.843, recordó la tarea cumplida de manera diferente en sus dos declaraciones, aunque también advirtió que no lo recordaba bien por el tiempo transcurrido.

En resumen, todos están de acuerdo que se hizo el viaje a IFEMA, al pabellón 6, donde les recibió un jefe de la Policía Científica, que se hizo cargo de los objetos, ordenándoles que los dejaran a la drecha de la entrada, contra una pared, que hasta ese momento estaba vacía. Se puso una cinta de precinto policial, y tanto los controles de acceso y salida al lugar, como la vigilancia policial, que llevaban a cabo miembros de la Unidad de Intervención Policial, garantizan que nadie depositó una bolsa azul de diez kilos de peso cargado de explosivo. También declaran que, al recogerlos, los objetos estaban en la misma situación que al dejarlos.

Quiero, además, hacer notar un punto, y es que un terrorista, o un conspirador, salvo que sea un fanático dispuesto a suicidarse (y según los conspiracionistas, desde luego sus sospechosos no lo son), trata de organizar los hechos para intentar no ser descubierto, y salir con bien. En este caso, un plan que incluyese tratar de colocar una mochila falsa de explosivos a través de los controles y la vigilancia de la UIP es prácticamente irrealizable; contaría con 100 posibilidades contra 1 de fracasar, ser descubierto, y llevar al traste con todo el plan. En este caso, 100 posibilidades contra 1 de que los policías de las "cloacas" y quienes les patrocinan fueran descubiertos, arrestados, y si algún partido político hubiese detrás, ocasionaría su hundimiento por los siglos de los siglos.

Colocados los objetos en IFEMA por un error, toca ahora decubrir cómo se desfizo ese entuerto.

La Sentencia dice...

Esa misma tarde, el comisario de la Comisaría de Puente de Vallecas se enteró de que la Juez del Juzgado de instrucción núm. 49 de Madrid, que estaba auxiliando en el levantamiento de cadáveres y en la recogida de vestigios y efectos al Juzgado Central de Instrucción número 6, había ordenado que los efectos se depositaran en la Comisaría de Puente de Vallecas y no en IFEMA por lo que, ya de noche, fueron recogidos los efectos de IFEMA y llevados a la comisaría.

La declaración del propio Comisario especifica un poco más.

Y entonces, por la tarde, según me informan a mi, la Juez de guardia, que estaba por allí, o había vuelto, preguntó por las bolsas, unas bolsas muy grandes, de estas de color negro, del servicio de limpieza, donde se depositaron todos los objetos… Preguntó por ellas, y le dijeron que estaban en el Ifema…Entonces la señora Jueza pues fue la que dijo: "No, No… estas bolsas hay que llevarlas a la comisaría de Puente de Vallecas." Entonces, cuando llegaron a Puente de Vallecas, esa circunstancia, como le he referido anteriormente, se le comunico al Sr. del Olmo, que fue quien dispuso…quien ordenó que se hiciera un inventario y que una vez que se terminara el inventario, pues se le remitiera por fax a su juzgado, al fax de su juzgado.

Es decir, la Juez Bustos, en el recorrido que hizo por los escenarios de la tragedia y los centros donde podían encontrarse testigos o pruebas importantes para la investigación, visitó "Puente de Vallecas", y al ser informada de que las bolsas de "El Pozo" no estaban allí, como ella creía, ordenó que se devolvieran a la Comisaría. Bien por orden de la propia juez Bustos, bien por propia iniciativa del Comisario, cuando llegaron allí se comunicó el hecho al juez que centralizaba toda la instrucción, Juan del Olmo, quien ordenó realizar un inventario. Pero de ello nos ocuparemos en una posterior entrada.

La secuencia de hechos relatada en la sentencia, que coincide con la que cuenta el Comisario de Puente de Vallecas, es diferente de la que el inefable Inspector Miguel Ángel Álvarez ofrece en su ya conocida instancia...

Ante la sorpresa del Funcionario que suscribe dichos objetos y efectos son llevados al Parque Ferial Juan Carlos I, donde se encontraban el resto de objetos y efectos de los otros lugares siniestrados por cuyo motivo se pone en conocimiento del Magistrado Juez del Juzgado Central de Instrucción Número 6 de la Audiencia Nacional dicha anomalía, disponiendo la Autoridad Judicial que los objetos y efectos recogidos en la Estación de Ferrocarril de El Pozo sean llevados a la Comisaria de Policía de Puente de Vallecas.

... y posteriormente en su declaración ante el juez Del Olmo:

Que el dicente tiene conocimiento que las furgonetas, en lugar de dirigirse a la Comisaría de la Villa de Vallecas se dirigen al IFEMA, como a las 17.30 horas. Ya que la Sala del 091 había ordenado que se llevaran a ese lugar.

Que el dicente volvió a Comisaría sobre las 16.10 horas. Que desde que salen las furgonetas de El Pozo hasta que el dicente se entera de que las furgonetas han ido al IFEMA pasaron como 2 horas, y en ese momento se pone en contacto con el Magistrado-Juez (del Juzgado Central de Instrucción N° 6) para comentarle lo que había pasado; el dicente dejó de ver las furgonetas durante toda la tarde, desde que éstas salen de El Pozo hasta que las vuelve a recepcionar en la Comisaría (de Puente de Vallecas).

¿Cuál de las dos versiones es la verdadera? ¿Son las dos ciertas? Podría ser cierto que Álvarez fuera el primero que se diera cuenta del error, llamara al juez del Olmo, éste avisara a su vez a la juez Bustos, quien se desplazara a la Comisaría para comprobar que no se habían llevado allí las bolsas de "El Pozo" y ordenara su repatriación.

Posible... pero muy improbable. ¿Para qué montar tal chocolate? Es muy probable que Álvarez llamase en efecto a Del Olmo, pues es difícil de creer que lo declare así ante el propio instructor si no fuera cierto, pero no es creíble que de esa llamada se derive la visita de Bustos a Puente de Vallecas. Del Olmo hubiera dado la orden de volver a traer los paquetes, directamente, sin intermediarios

No. Seguramente, ambas versiones no pueden ser combinadas. Y, en ese caso, la versión de Álvarez hace aguas. Sobre todo porque todo hace pensar que él estaba, con el Comisario Ruiz, en la Comisaría "Puente de Vallecas" cuando llegaron los agentes que traían las Combi de "El Pozo", y estaba informado de su desvío al IFEMA.

En mi opinión (y ya sé que me estoy mojando mucho) es posible que la juez Bustos diera la orden de ir a recoger los objetos, y Álvarez, al descubrir su pifia de hace unas horas, cuando con Rodolfo Ruiz mandaron los objetos a IFEMA, tratara de cubrirla llamando a Del Olmo.

Así se explicaría otro enigma de aquella tarde. ¿Por qué, ante un error que en aquel momento (sin descubrirse el explosivo de la mochila) debía parecer menor y sin relevancia, Álvarez no contacta con sus superiores, ni siquiera con la juez que, según él mismo, le había dado instrucciones, sino que se lía la manta... y llama directamente al juez del Olmo?

Después del descubrimiento de los explosivos, sin duda el error podía tener capital importancia, pero a la hora en que Álvarez dice haber llamado a Del Olmo, tal equivocación, sin duda, no debía parecer más importante que las llamadas de falsas alarmas, u otros ejemplos de descoordinación que en gran número ocurren en las catástrofes. ¿Por qué saltarse la cadena de mando, si no es para justificarse, además de porque la juez Bustos era quien personalmente le había dado las órdenes que no se habían cumplido?

Lo cierto es que la historia del Inspector Álvarez hace pensar en esas atracciones de feria en las que un muñequito aparece a través de unos agujeros, ahora en uno, ahora en otro, para probar los reflejos del jugador en descubrir la cabeza que asoma y darle con un mazo. De la misma manera, en sus relatos, Miguel Ángel Álvarez se asoma y se esconde según le interesa, para arrogarse méritos o desviar hacia otros las culpas.

Todo hace pensar que, no realizando un mal trabajo, trató de embellecerlo en la famosa instancia de la que "El Mundo" y los conspiracionistas se hicieron eco, exagerando su papel en la organización de las ayudas en "El Pozo", escondiendo su papel en la equivocación que ocasionó que los bultos aparecieran en IFEMA, y reclamando otra vez un mérito que no le corresponde: el de caer en la cuenta del error (en el que él había tenido su parte) y subsanarlo.

No podemos asegurar que todo lo dicho en esta entrada sea cierto, pero sí es plausible: explica los hechos de manera lógica, y también se comprende el motivo de que el Inspector Jefe no fuera llamado a declarar. Si la instancia desvirtuaba descaradamente a su favor el papel del inspector en los hechos, una vez descubierto lo sucedido por el juez del Olmo, Álvarez puede ser merecedor de una reprensión, pero desde luego su testimonio prácticamente no tiene ningún interés, y puede llevarle a ser humillado públicamente...

Con buen criterio, no se pensó en citarle como testigo. Sólo la Asociación de Pilar Manjón lo citó en un primer momento, para desistir cuando se convencieron de la futilidad de su declaración.

En la próxima entrada comentaremos, específicamente, por qué no se le llamó a declarar.