sábado, 6 de noviembre de 2010

LA CIENCIA CONSPIRACIONISTA.-(0) INTRODUCCIÓN. El moderno Galileo



LA CIENCIA CONSPIRACIONISTA.-(0) INTRODUCCIÓN. El moderno Galileo

Galileo Galilei, nacido en Pisa en 1564, murió en Florencia en 1642, cerca de cumplir los 78 años.

Es conocido por su genio científico, que ha hecho que se le considere el “padre de la Astronomía”, “padre de la Física” y, con Francis Bacon, fundador del moderno método científico.

Sin embargo, en la cultura popular es mucho más conocido debido a su famoso enfrentamiento con la Iglesia –en realidad con el Tribunal del Santo Oficio, o Inquisición- por su defensa de las teorías heliocéntricas. Galileo, que había recibido la orden de no enseñar sus ideas sobre la configuración del Sistema Solar y el Universo como hechos comprobados, sino como meras hipótesis, fue juzgado en 1633 por la publicación de “Diálogo sobre los principales sistemas del mundo"; libro que, pese a haber superado la censura, fue aprovechado por sus enemigos para atacarle y provocar su condena. Durante el proceso, Galileo fue amenazado de tortura para forzar su confesión, ya que las pruebas contra él eran demasiado endebles para lograr una condena directa. El científico -anciano, medio ciego y cansado- acepta confesar “sus errores” y abjurar, para evitar la tortura y con promesas de un trato benevolente. Según la tradición, basada en los escritos de un ilustrado italiano llamado Giuseppe Baretti, Galileo pronunció la frase “Eppur si muove” (…y sin embargo, se mueve) tras su abjuración. Sin embargo, resulta altamente improbable que esas palabras se pronunciaran realmente –al menos durante la abjuración- puesto que no se cita a ningún testigo que pudiese oírlas, si lo dijo en voz baja, y resulta muy difícil creer que Galileo se atreviese a desafiar a los inquisidores gritando tan imprudente desafío

En todo caso, la frase ha pasado a formar parte de los latinajos que se conoce casi cualquier persona, por poco culta que sea, y Galileo a ser ejemplo de sabio testarudo, valiente y poco conformista, además de genial.

Y esa imagen de Galileo –la de científico brillante, a la par que luchador terco e indomable- es la que los conspiracionistas, encabezados por “El Mundo” y Libertad Digital, han tratado de poner, como una medalla, al pecho de Antonio Iglesias, perito del Tribunal del 11-M, propuesto por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M (AAV11-M). Y cabe pensar que lo mismo hubieran hecho con los otros peritos conspiracionistas si se hubieran avenido a continuar suministrando material para sus manejos.

Efectivamente, coincidiendo con la publicación de “Titadyn” y su presentación ante el público, tuvimos la ocasión de leer (Lunes,1 de junio de 2009) el artículo "Una verdad inconveniente", donde dice textualmente:

Iglesias ha tenido el valor de decir e pur si muove, como una especie de Galileo moderno, enfrentado al tribunal de la Santa Inquisición que condena al averno mediático y profesional al que no comulga con sus teorías.

La expresión fue repetida a lo largo y ancho de todas las ondas mediáticas sintonizadas con el conspiracionismo -véase, por ejemplo, Libertad Digital- demostrando que no se trataba de una comparación aislada más o menos (menos que más) afortunada, sino que existía una verdadera campaña para lanzar el libro y convencer a los lectores de que se trataba, o poco menos, del nuevo sucesor del científico pisano.

Ni siquiera hace falta comparar los méritos científicos de uno y otro y la valía de sus argumentos –cosa que haremos en próximos artículos- para detectar el absurdo de comparar las dos figuras.

Basta con escudriñar en la biografía reciente de Antonio Iglesias, en busca de esa “Santa Inquisición que condena al averno mediático”, para comprobar que, por el contrario, su figura ha sido mimada por los medios de comunicación conspiracionistas, poco castigada por los demás, y no se ha tomado ninguna medida ni campaña de descrédito contra él por parte de las Instituciones.

Podemos considerar que su fama se debe exclusivamente al hecho de haber sido elegido por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M –concretamente por su abogado por José Mª de Pablo- como perito, en circunstancias que hacen sospechar que fueron más sus opiniones conspiracionistas que su valía profesional las que inclinaron la balanza en su favor.

Previamente a su presencia en el juicio del 11-M no hay noticia de que haya publicado libro alguno. El único que ha escrito, “Titadyn” lo fue en colaboración con Casimiro García Abadillo, subdirector de “El Mundo”; ha sido editado por la empresa “La Esfera de los Libros”, también ligada a “El Mundo” y los ambientes conspiracionistas; y, pese a estar plagado de ataques personales contra sus compañeros de pericia y el juez Bermúdez –expresando con toda libertad opiniones y teorías que en el juicio por el 11-M no fue capaz de hacer prevalecer o que ni siquiera se atrevió a defender- y de chismorreos dudosamente compatibles con la ética de un perito judicial, no se conoce ninguna respuesta de las personas a las que ataca en “Titadyn”. Es un libro que, por otro lado, en su parte científica, resulta un indigesto relato de las técnicas aplicadas en la pericia, con no pocas mentiras e interpretaciones sesgadas de las conclusiones, lo que hace pensar que, de no haber sido por la publicidad obtenida en “El Mundo” y en la emisora de Federico Jiménez Losantos, pocos ejemplares hubiera vendido.

Por lo tanto ¿dónde están las persecuciones sufridas?

En cuanto a publicaciones científicas, pocas conocemos de él, y ninguna ha alcanzado la fama de su “Análisis de los explosivos del 11-M. Revisión del informe pericial de la pericial del Tribunal” que, depositada en el Colegio de Químicos, fue pregonada por “El Mundo” y Federico Jiménez Losantos como el “Plus Ultra” de la Química internacional y el refrendo del apoyo que el Colegio profesional daba a sus teorías. No era así, por supuesto, como Antonio Zapardiel -entonces Decano del Colegio de Químicos y actual Decano de Ciencias- tuvo que aclarar en un comunicado, pero ni siquiera estos excesos tuvieron como consecuencia –que se conozca- ninguna medida contra Antonio Iglesias ni contra quienes de tal manera trataron de manipular al Colegio de Químicos.

Quizás haya quien diga que la indiferencia con que los medios no conspiracionistas y la comunidad científica han recibido su trabajo es un ataque en sí; sin embargo, es un desdén que permite que el autor se llene los bolsillos con los derechos del libro, las conferencias a las que es invitado, la participación en programas de radio y televisión, mientras las únicas personas que en este momento padecen persecución por la Justicia –en parte gracias a su testimonio- son Juan Jesús Sánchez Manzano y la Subinspectora TEDAX nº 17632, también Licenciada en Químicas como Iglesias.

Demostrado –en mi opinión- que no existe comparación posible en cuanto a persecuciones y trabajos sufridos entre Galileo y Antonio Iglesias, a los lectores someteré en los próximos capítulos las opiniones científicas del perito conspiracionista, para que extraigan sus propias conclusiones.

Para mejor comprensión, dado que en el debate participaron los demás peritos, y separar sus argumentos redundaría en una difícil comprensión de lo discutido, incluiremos también las proposiciones científicas de los demás peritos, tratando de presentarlos de manera didáctica.

El orden que seguiremos es el de las declaraciones en los días 28 y 29 de Mayo, intercalando comentarios de Iglesias de su libro o de la prensa, si fuese conveniente. Sólo me tomaré las libertades de suprimir muletillas, repeticiones de palabras, etc, para facilitar la legibilidad.

Al final, serán ustedes quienes juzguen LA CIENCIA CONSPIRACIONISTA.

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