sábado, 6 de noviembre de 2010

LA CIENCIA CONSPIRACIONISTA.-(1) CONTAMINACIÓN EN LAS MUESTRAS


LA CIENCIA CONSPIRACIONISTA.-(1) CONTAMINACIÓN EN LAS MUESTRAS

Según la transcripción que Libertad Digital ofrece de la jornada del 28 de mayo de 2007, primera de las dos en las que se discutió la pericial de explosivos, Antonio Iglesias era el perito más a la izquierda (mirando desde atrás) de la primera fila de peritos. Es el que, a petición de Gómez Bermúdez, se identifica con la letra “S”, que corresponde a su DNI 1457157. Y para los lectores de Libertad Digital se le asigna las siglas P1.

Sin embargo, es fácil comprender que, debido a su posición, dando la espalda a la cámara –por razones obvias de seguridad- podrían existir errores en la atribución de intervenciones, a él como a cualquier perito. De hecho, la primera intervención que se le atribuye en la transcripción (minuto 03:15 al 08:00), ayudando al Director de la Pericia a enumerar los componentes de los diferentes explosivos y definiendo para el Tribunal lo que es una muestra-patrón, ofrece dudas en su adscripción. Sin embargo, dado que ninguno de los otros peritos manifestó desacuerdo, importa poco si quien lo dijo era o no Antonio Iglesias.

La primera parte de la sesión consiste en el testimonio pericial nº 5, tomado a los funcionarios diplomados T.E.D.A.X. con carnés Profesionales número 66.646 y 65.679, así como a la funcionaria licenciada en Ciencias Químicas con carné Profesional número 17.632, sobre diversos asuntos relacionados con la mochila de Vallecas, los detonadores y móviles usados en el 11-M, y las pruebas encontradas en varios vehículos investigados.

No hay intervención de los peritos conspiracionistas en esta parte de la sesión, que termina sobre el minuto 48:55, minuto en el que se pasa al testimonio pericial nº 11, de la inspectora TEDAX nº 17632.

A preguntas del Ministerio Fiscal, la inspectora –y Licenciada en Químicas- describe la llegada de las muestras, las pruebas que realiza, y su método de trabajo. Pese a todo lo que se ha dicho posteriormente, afirma rotundamente (minutos 01:03.00 a 01:04:45, aproximadamente) que deja siempre parte de la muestra sin analizar. Acuérdense de esto, porque luego los peritos conspiracionistas la acusarán –implícitamente- de mentir, pero no ofrecerán ninguna prueba de ello.

La perito sigue explicando por qué en su informe al juez instructor (páginas 10916-18, tomo 38 del Sumario) no especifica las sustancias químicas obtenidas –nitrato amónico y nitroglicol- y sí el tipo de explosivo –dinamita- y que en esos análisis no encontró, al revés que en la pericia, Nitroglicerina (en adelante, NG) ni Dinitrotolueno (en adelante, DNT) (1:08:30 – 1:09:45, aproximadamente):

Ministerio Fiscal: Usted detectó en esas muestras que analizó, en esas muestras de los focos, en esas 12 muestras... detectó componentes orgánicos, nitroglicerina o dinitrotolueno?

Perito nº 17632: Señor, yo detecté lo que he comunicado anteriormente, nitroglicol.

Ministerio Fiscal: Sólo nitroglicol?

Perito nº 17632: Así es.

Ministerio Fiscal: No hay rastro de DNT ni de nitroglicerina.

Perito nº 17632: Yo no lo detecté.

Ministerio Fiscal: ¿Es cierto que las muestras de explosivos dependiendo de las condiciones de almacenamiento, pueden contaminarse...

Perito nº 17632: Todas las muestras pudieran contaminarse, sí.

Ministerio Fiscal: ...pero que hay formas de contaminación ambiental?

Perito nº 17632: Pues….puede ser, sí.

Ministerio Fiscal: Pregunto, usted es la experta, no yo.

Perito nº 17632: Evidentemente. Evidentemente, si en el ambiente hay determinadas sustancias, pues puede ser que se contaminen muestras.

Ministerio Fiscal: ¿Es porque los explosivos contienen componentes muy volátiles?

Perito nº 17632: En este caso, entonces, sería que los explosivos son contaminantes; es decir, contienen explosivos, sustancias muy volátiles, que pueden contaminar el ambiente o a otras sustancias que estén…
Aquí corta el juez Bermúdez la exposición de la perito, para conceder la palabra a Antonio Iglesias, que lleva un rato incordiando desde su silla, y haciendo gestos para que se le permita intervenir, como el alumno empollón que levanta el dedo:
Perito Antonio Iglesias: Yo quería hacer algunas precisiones sobre el término contaminación, que es extremadamente vago. En el caso de las dinamitas, si hablamos de contaminación de una muestra, de un explosivo intacto, para lo que se puede llamar -en una primera aproximación- contaminación ambiental; es decir, que un determinado compuesto atípico en una goma, vamos a llamarlo, como puede ser nitroglicerina en una goma que no la tenga, o dinitrotolueno en una goma que no lo tenga, para que esto venga de la atmósfera, hace falta que la concentración de estos componentes, nitroglicerina o dinitrotolueno en la atmósfera, sea muchísimo mayor, de varios órdenes de magnitud mayor, que la que se encuentra en una goma. Bien; en las gomas que han demostrado tener por analítica durante nuestra pericia, pues... un contenido atípico, por ejemplo, de nitroglicerina, cual es el caso de la muestra M-4-3, este contenido es de 0,005%, lo que traducido a gramos es del orden de 5 x 10-5 grs [NOTA: diez elevado a menos cinco, o uno partido por diez elevado a cinco] en esa muestra. Pues bien…

[…]

Por cálculos sencillos de físico-química se puede establecer el máximo de nitroglicerina que puede pasar a una atmósfera y, estableciendo este máximo, se ve que queda muy por debajo de lo que tienen las gomas como contenido. Luego, entonces, la hipótesis de que haya venido de la atmósfera, yo no la comparto.[…]y este cálculo al que me he referido se ha hecho en las condiciones más favorables para admitir la hipótesis de la contaminación; a saber: que la muestra, una muestra modelo estuviera sin cubrir, sin envasar, por lo tanto eso favorecería la hipótesis…
Ob serven el tono de listillo de la clase que se gasta. Lamentablemente, como podremos comprobar en esta serie, el estilo de Iglesias es -intencionadamente o no- extraordinariamente farragoso, lo que causó, en más de una ocasión, que sonadas pifias pasasen desapercibidas para sus aburridos oyentes, que perdían el hilo de la exposición.

Resumamos su intervención en

1.- Para contaminarse una dinamita a partir de la atmósfera, la concentración de NG o DNT en el aire debe ser mucho mayor que la que finalmente se encuentra en la dinamita-destino.

2.- Cálculos del propio Iglesias cifran la NG que puede pasar a la atmósfera en una cantidad mucho menor a la encontrada en la dinamita analizada.
Sin embargo, suene la bocina de falta personal: la perito no estaba afirmando que la NG y el DNT hallados en la pericia procedan de una contaminación. Lo que dice es que

1.- Ella no las encontró (y es cierto); y...

2.- Si en el ambiente hay sustancias volátiles, las muestras pueden contaminarse, según las condiciones de almacenamiento (y también es verdad).
Nada hacía suponer que la perito fuera a afirmar -aunque, sin duda, el Ministerio Fiscal iba a preguntar por ello- que el DNT y la NG provengan de contaminación, y de hecho ella misma calificó posteriormente como muy improbable que en los mini-polvorines TEDAX hubiese sucedido tal cosa -en declaraciones que los conspiracionistas, con "El Mundo" y Federico Jiménez Losantos a la cabeza, celebraron hasta la extenuación, que para eso sí le daban plena credibilidad- debido a las condiciones de almacenamiento....

Lo anterior puede parecer meramente anecdótico, pero lo cierto es que la interrupción de Antonio Iglesias, poniendo la tirita antes que la herida, resulta -cuando menos- fuera de lugar, y no concuerda con la imparcialidad que se le supone a un perito.

Siguiendo con la contaminación y la objetividad de Iglesias, en su libro “Titadyn”, sin nadie que le pueda contradecir –lo que en el argot futbolístico podríamos llamar “chutando a puerta vacía”- va más allá y carga contra otra de sus bestias negras, el Director de la Pericia Alfonso Vega, en un párrafo que destila rencor:
Debemos hacer notar que, a lo largo de la prueba pericial, cada vez que ha aparecido en el análisis de las muestras de los focos de explosión algún compuesto que no forma parte de la Goma 2 ECO -explosivo utilizado en la voladura de los trenes según el sumario-, concretamente el dinitrotolueno y la nitroglicerina, el director de la pericia ha tendido indefectiblemente a explicar que su presencia era debida a algún tipo de contaminación, antes que admitir que esos compuestos pudieran formar parte de un explosivo accionado por los autores del atentado.(Titadyn, pg 399)
Podrá entender la incredulidad de Vega ante la aparición de NG en la M-1 quien recuerde que él mismo, con el Perito Honrado (Escribano) había analizado dicha muestra en 2004 sin hallar ni gota de dicha sustancia. Tampoco los análisis efectuados por la perito TEDAX sobre el resto de las muestras habían dado como resultado DNT ni NG. Parece lógico, por tanto, que pensase en un error de la prueba, primero, y una contaminación, después.

En cambio, puestos a señalar empecinamientos, resulta más difícil entender por qué los peritos conspiracionistas se empeñaron en que encontrar en un foco de explosión nitroglicerina + nitroglicol + DNT + nitrato amónico equivale al "retrato robot del Titadyn" , en lugar de cualquiera de las posibilidades (Frangex, Dynaroc, combinación de dos o más explosivos...) que nos presentaba en este mismo blog nuestro amigo Rasmo.

Pero es el momento de entrar brevemente -y espero que sin excesivo fárrago- en la Química.

La objeción que plantea Iglesias a la posibilidad de que exista una contaminación ambiental de las muestras con NG (para DNT no realiza los cálculos) es que, de acuerdo con la presión parcial de NG (que da como 0,33 Pascales, luego veremos que no está tan claro) la máxima concentración de nitroglicerina que se puede alcanzar en el aire es del orden de 2,6 x 10-5 g NG/g de aire, es decir, una magnitud de cienmilésimas de gramo; y dado que la cantidad de NG presente en las muestras problema es también de cienmilésimas de gramo
es imposible que con la máxima concentración de nitroglicerina que se puede alcanzar en condiciones normales de presión y temperatura en la atmósfera del recinto se haya producido una contaminación espontánea del mismo orden de magnitud en términos de concentración en muestras protegidas con cuatro barreras, lo que indica que las condiciones normales de presión y temperatura fueron alteradas, aumentando la temperatura y/o diminuyendo la presión, posiblemente en una cámara adecuada donde las muestras desnudas se sometieron a los vapores de la nitroglicerina. (Titadyn, pg 411).
¿Aún están ahí? Les traduzco: Iglesias viene a decir que resulta imposible que se produzca una contaminación de la misma magnitud -cienmilésimas de gramo- y de forma espontánea, máxime si las muestras estaban rodeadas de cuatro barreras.

En seguida estudiaremos este argumento, y las barreras darán para otro artículo de la serie, pero primero veamos qué alternativa presenta Iglesias a lo que él dice que es "imposible" que se haya producido, la contaminación de las muestras.

En los focos, ya lo sabemos, y lo estudiaremos en otro momento, Iglesias defiende que se utilizó Titadyne; pero ¿y en los explosivos intactos, donde no puede negar que existiese contaminación, dado que algunas eran, incluso, muestras patrón de GOMA-2-ECO?
El cómo, cuándo y dónde se haya podido producir la evidente y objetiva alteración de las muestras de explosivo intacto es algo que queda fuera del alcance de una pericia química, si bien debemos subrayar que nos parece muy improbable que tal alteración haya sido meramente casual.
Como ven, Iglesias tira la piedra y esconde la mano, insinuando que hubo juego sucio... pero mirando al artesonado cuando se trata de explicar en qué consistió.

Aún así, parece que ha tenido tiempo de meditar, desde aquel lejano Mayo de 2007, cuando tuvo ocasión, como los otros peritos, de expresar la improbabilidad de que la alteración de las muestras fuese accidental, y no lo hizo:
Gómez Bermúdez: Sí, bien. Esa aclaración hecha, la cuestión es: la contaminación humana, ¿la descartan ustedes, voluntaria o involuntaria?

Perito De la Rosa: Yo sí.

Perito Vega: Yo ya he dicho que sí.

Perito Ferrando: Sí.

Perito Atoche: Sí, yo también.

Gómez Bermúdez: ¿Todos? ¿O no todos? ¿Sí, la descartan? [Nadie dice nada] Bien, todos la descartan.
Seguramente encontró algún argumento que no se le había ocurrido en los tiempos del juicio por el 11-M, pero el caso es que en su libro no lo cuenta, así que nos quedamos sin saber por qué piensa que hubo algo más que casualidad.

En cambio, sí podemos considerar y ver lo que vale –en cuanto a ciencia- el argumento que usa para negar la posibilidad de contaminación de las muestras por vía ambiental.

Iglesias se basa en la Ley de los gases perfectos (1) y razona que, puesto que la concentración de nitroglicerina disuelta en el aire -para una presión parcial (2) de vapor de NG de 0’33 Pascales- no supera las cienmilésimas de gramo/gramo de aire (en circunstancias ideales de explosivo sin embolsar) es imposible alcanzar en las muestras una concentración similar (de cienmilésimas de g/g de explosivo) con las condiciones de los mini-polvorines TEDAX.

En primer lugar, debo decir que, a mí, los cálculos del libro de Iglesias me salen erróneos. Yo hice los cálculos para la presión de vapor que da la ficha técnica de NG (0’03, diez veces menor) y, claro, la concentración posible en el aire me sale diez veces menor (del orden de millonésimas).

Es posible que Iglesias durante el juicio hubiese hecho otros cálculos. Recordemos que dijo…
...para que esto venga de la atmósfera hace falta que la concentración de estos componentes, nitroglicerina o dinitrotolueno en la atmósfera, sea muchísimo mayor, de varios órdenes de magnitud mayor, que la que se encuentra en una goma
…pero tampoco se puede asegurar, pues diez veces mayor no es una cantidad “varios órdenes de magnitud mayor”.

En todo caso -dirán ustedes- Iglesias parece tener razón en su afirmación de que la cantidad de NG presente en las muestras no puede provenir de una concentración diez veces menor en atmósfera.

Pues… no exactamente. Porque de lo que se trata no es de difusión entre fluidos a través de membranas permeables -caso hipotético en el que sí se terminará alcanzando un equilibrio con cantidades semejantes a ambos lados de la membrana- sino de un depósito en un sólido de una sustancia que viaja en dispersión por el aire. Y aquí intervienen otras condiciones que en seguida repasaremos.

Antes observemos las afirmaciones de Iglesias para centrar la discusión: en su argumento...

a) ...no se discute que la NG (y el DNT, aunque no se hable de él, probablemente porque su presión vapor es de 0'13 KPa, ó 133 Pascales) puedan difundir a la atmósfera;

b) ...ni siquiera que puedan depositarse sobre muestras penetrando a través de bolsas de polietileno;

c) Lo que se plantea aquí es si la cantidad que se puede depositar es mayor que la concentración en la atmósfera.
Iglesias dice que no, y los peritos conspiracionistas se muestran de acuerdo con él, como veremos.

Sin embargo, la cantidad de NG (y de DNT) que se va a fijar en las muestras de explosivos almacenadas en los mini-polvorines TEDAX quedará modificada por varias propiedades físico-químicas:

1.- Condensación: en primer lugar, la concentración máxima de la nitroglicerina en la atmósfera no es constante: varía con la presión y -lo que en los mini-polvorines TEDAX es más interesante- con la temperatura. Todos hemos experimentado -tal vez con la notable excepción de Iglesias- la condensación del vapor de agua de nuestro aliento al salir a la calle un día frío, o la neblina empañando el cristal del coche al salir del garaje en invierno, y sabemos que caldear el coche puede servir para desempañar el parabrisas La pieza donde se guardaban los explosivos en el almacén TEDAX guardaba una temperatura más o menos constante, pero con variaciones. La propia perito química declaró que estos cambios de temperatura son inevitables si no existen compartimentos estancos y, además, se abre y cierra la puerta. Por lo tanto, en un ambiente con NG en el ambiente -pero muy lejos de existir riesgo de explosión- los periódicos descensos de temperatura provocan condensación (a sumar al depósito que reconoce Iglesias que sería normal por la presión parcial de NG) sobre las superficies de los objetos que se guardaban allí.

2.- Adsorción: en segundo lugar, en cualquier superficie sólida limpia se produce el fenómeno de adsorción –que no absorción- por el cual átomos, iones o moléculas son atrapadas en la superficie de un material, formando una película gaseosa o líquida en la superficie de un cuerpo sólido o líquido. Es un fenómeno prácticamente universal, y también encontramos ejemplos y aplicaciones en la vida diaria; así, las bolsitas de secante que encontramos en los bolsillos de la ropa, para retener la humedad, o las plantillas que capturan las moléculas malolientes. La adsorción puede ser por mecanismo físico, debido a débiles fuerzas de atracción llamadas de Van der Waals, o químico, debido a la atracción entre átomos cuyos enlaces presentan posibilidad de reaccionar.

3.- Polaridad: Y, en tercer lugar, la adsorción química se combina con otro fenómeno; la polaridad, que aumenta su efecto. Muchas moléculas presentan al exterior cargas positivas o negativas, lo que permite que se fijen, de manera más o menos firme, a otras moléculas que las presentan de signo opuesto. Si nos molestamos en consultar cuál es la estructura tridimensional de una molécula de nitroglicerina, veremos que es una especie de trípode o tetraedro que encierra en el interior grupos CH2 y CH, y presenta al exterior grupos ONO2 con carga negativa. Por lo tanto, las moléculas de NG se verán atraídas por otras con carga positiva, y tenderán a depositarse sobre ellas en mayor cantidad que la mera difusión pasiva que sugiere Iglesias.
Pero –dirán ustedes- ¿no sabían todo esto Antonio Iglesias y el resto de peritos conspiracionistas? Pues es de temer que sí; y digo que es de temer, porque de conocerlo –y les aseguro que es poco más que Química Elemental- sólo podemos sospechar que actuaron de mala fe.

Pero ¿podemos asegurar que no lo ignoraban? Pues… si no lo sabían al principio de la pericia, sus propios compañeros de la Policía y Guardia Civil se lo dijeron.

No esperen grandes discursos; dado que el Tribunal no podía permitir que el juicio se convirtiese en una lección magistral de Química, Gómez Bermúdez no consintió mayores explicaciones que las necesarias para no perderse, y evitó las diatribas y trifulcas personales. No obstante, Alfonso Vega encontró un momento para expresar su desacuerdo con Iglesias…
Perito Alfonso Vega: …con respecto a la contaminación ambiental, no estoy de acuerdo con el perito aquí a mi izquierda, en el cual no es necesaria una alta concentración de un componente orgánico para adsorberse en un soporte. Eso es... científicamente demostrado.
Y, al día siguiente, otro perito (De la Rosa, en este caso) habló de la adsorción y la polaridad. Romero (que, con Iglesias, formarán las estrellas de esta serie de artículos, no lo duden) le responde sarcásticamente, y Gómez Bermúdez tiene que intervenir, amenazando salomónicamente -aunque con un tanto de injusticia- con cortar el niño por la mitad:

Perito De la Rosa: Yo quiero recordar a mis colegas que cuando se habla de adsorción, estamos hablando de una interacción de gases sobre un sólido. Eso quiere decir que no tiene que haber ningún contacto, necesariamente, sino que son solamente interacciones dipolo-dipolo. Eso, para que se entienda, es, el nitrato amónico es un compuesto polar, tiene cargas, y estamos hablando de grupos con compuesto nitro, que también tienen cargas. Esa interacción, esas cargas, hacen que se atraigan y se adsorban.

Perito Carlos Romero: Entendido lo que es adsorción y absorción. Lo entiendo muy bien. O sea, por tanto, le agradezco muchísimo la aclaración que me ha hecho mi compañero perito.

[…]

Gómez Bermúdez: Eso no viene a cuento, que usted aclare si le agradece o no le agradece. Aquí, la cortesía y las buenas formas no se pueden perder. En el momento que se pierdan, corto la pericia y les corrijo disciplinariamente.
La grosería de Romero -que, por si les cabe duda, no se disculpó, al menos en público- estaba fuera de lugar, tanto más cuanto que los peritos conspiracionistas parecían comportarse como si fenómenos como la condensación, la adsorción y la polaridad, no fuesen de este mundo…

Para ir terminando esta primera entrega… ¿qué opinaban el resto de peritos?

Carlos Romero, ni que decir tiene, apoyó a Iglesias, negando la posibilidad de contaminación ambiental. En su caso presentó una objeción de tipo práctico:

Perito Carlos Romero: Hicimos también alguna muestra, señoría, de posible incidencia entre muestra y muestra, allí en el laboratorio, y la verdad [es] que, sin estar envueltas ninguna de las muestras en papel, digamos, en bolsas de polietileno, pues no ha habido ninguna contaminación, o sea que, por tanto, yo suscribo un poco lo de mi compañero, basado también en el tema de que hemos hecho algunas pruebas metiendo las muestras en estufa [de laboratorio] y no ha habido contacto de ningún tipo de contaminación. Luego también se hizo un ensayo en blanco, que lo hemos hecho dos peritos aquí presentes, entre ellos el que le está hablando, y no ha habido tampoco ningún tipo de contaminación ni sustancias en el ambiente donde estaban almacenadas las muestras durante estos 3 a…3 meses y medio que hemos estado trabajando. Y luego, pues en una estufa tampoco, es decir, ni en la campana donde hemos trabajado.

Es decir, que ellos no había comprobado contaminación, ni en los test ambientales, ni en la estufa de laboratorio, ni en los blancos de muestra, durante los tres meses y medio de la pericia.

Sin embargo, Vega presentó una contra-objeción:
Perito Alfonso Vega: …quería hacer también una apreciación sobre la estufa que se utilizó en el laboratorio para el desecado de las muestras. Es una estufa que mantiene la temperatura y, como tal, produce aperturas y cierres por la parte de detrás para conservar esa temperatura. Lo cual quiere decir que los componentes que se van vaporizando pueden irse eliminando por esa puerta trasera.
Pese a ello, Gómez Bermúdez insistió en que una estufa de laboratorio será, necesariamente, más estanca que una habitación. Y es cierto. Pero la formación científica de Su Señoría – y sobre todo la parte práctica y experimental- parece haber quedado muy olvidada; dicho sea con todo el respeto, que yo tampoco entiendo de leyes un pimiento, y mi propia formación científica es menor de la que yo quisiera.

Un experimento científico no sirve para demostrar aquello para lo que no está diseñado. Todo lo más, permite generar hipótesis, que serán contrastadas, demostradas o no, mediante nuevos experimentos.

Por ejemplo: más adelante, en otro capítulo de esta serie, veremos que se diseñó un experimento para comprobar si las bolsas de polietileno eran permeables (y lo eran). Pues bien, el resultado positivo de ese experimento NO DEMUESTRA que la contaminación de las muestras se produjo por la porosidad de las bolsas. Sólo se puede concluir que el polietileno – y sólo el de media densidad, que es el que usaban los TEDAX- es permeable.

De la misma manera, tras tres meses y medio de pericia, unas muestras control (también llamadas blancos) no han mostrado niveles detectables de explosivos; pero, dado que el proceso de depósito de estas substancias es acumulativo, eso no nos permite concluir que en treinta y seis meses (tiempo aproximado desde los atentados a la pericia) no pudiésemos hallar trazas de ellas.

Veremos, en otro momento, que los peritos conspiracionistas insistieron en bajar el umbral de detección de los aparatos detectores a niveles infinitesimales con el fin de detectar componentes diferentes a los de GOMA 2 ECO en los focos de explosión, y metenamina en las muestras previas a las cromatografías donde se formó dicha substancia.

Se hace raro que, en este caso, no porfiaran en continuar aumentando la capacidad de detección. Bueno, tal vez no sea tan extraño. En la próxima entrega veremos cómo su ciencia se supedita a sus opiniones conspiracionistas, y no al revés.

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(1) PxV=nxRxT. Iglesias aclara que esta ecuación se puede usar en este caso debido a la pequeña magnitud de las cantidades.
(2) Presión que tendría dicho gas si se eliminaran repentinamente todos los demás componentes de la mezcla o solución. Curiosamente, este concepto es admisible sólo porque las moléculas del gas (NG, o DNT, en este caso) son tan diminutas, y están tan separadas, que la interacción entre ellas y las del resto de los gases presentes en la mezcla es prácticamente nula; pero eso mismo, precisamente, permite su difusión a través de los poros del polietileno, cosa que niegan ferozmente los conspiracionistas.

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