sábado, 5 de septiembre de 2009

"LA METAMORFOSIS" por Pedro J. Ramírez Codina (II)


(De capítulos anteriores: En la agenda de Carmen Toro aparece la anotación de un número de teléfono al lado de la referencia "Manzano (Canillas)". El juez Del Olmo comprueba que tal referencia pertenece a un policía de la UCIE que usa dicho alias, y tranquiliza a Jesús Sánchez Manzano, que no tiene nada que ver. Sin embargo, al día siguiente "El Mundo" publica la noticia en portada, transformando la anotación en "Sánchez Manzano")


Bueno, pensarán ustedes; pero ésto no tiene por qué ser sacado de quicio. Después de todo, parece simplemente un error, sin mala intención contra Jesús Sánchez Manzano. Se saca al día siguiente una nota de corrección, y pelillos a la mar.

Vale. Pero antes de pasar a relatar los hechos del día siguiente, vamos a terminar de echar un vistazo a los artículos de "Opinión" y de "España". Para formarnos una mejor idea sobre la intención con el que el diario aborda el asunto...

El mismo día 18, "El Mundo" publica unas "Impresiones" bajo el titular "Los mandos deben comparecer ante la comisión", en el que dice:

Si los lectores que han venido siguiendo las aportaciones de EL MUNDO sobre el 11-M creían que estaba colmada su capacidad de asombro y estupor, no dejarán de leer con atención el relato que hoy publica Casimiro García Abadillo, pero que antes preparen una doble ración de tila. Y es que es imposible no echarse las manos a la cabeza al conocer que Carmen Toro -la esposa del minero Suárez Trashorras quien además de proveer los explosivos era confidente de la Policía- tenía en su poder un papel en el que, junto a un número de teléfono, estaban anotados los apellidos coincidentes con dos del jefe de la unidad encargada precisamente de la desactivación de explosivos. Y que luego otro agente haya explicado que Sánchez Manzano es el seudónimo que él utiliza habitualmente en sus pesquisas. Cualquiera de las hipótesis que suscitan estas revelaciones no hace sino acrecentar la necesidad de que ante la comisión de investigación comparezcan no sólo políticos, sino también los mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Nada es descartable: desde una trama de gravísimas complicidades, por acción u omisión, con el 11-M, hasta una guerra nada disimulada entre la Policía y la Guardia Civil...

En realidad, tal vez quien debiera dar explicaciones es el policía que usó como alias un apellido (no los dos) de un superior suyo. O quizás no. Quizás fue todo una casualidad. El compañero de "Manzano" en los interrogatorios a "Cartagena" y otros islamistas se adjudicó el seudónimo de "Rubio". Como Telesforo Rubio. O, a lo mejor, porque "Rubio" era el bar donde iba a desayunar. O porque le dió la gana ¿no? En todo caso, no era Sánchez Manzano quien debiera explicar nada. Supongo que nadie pensará que ha partido de él la idea de que su apellido se use en los interrogatorios a delincuentes ¿no?

Claro que a "El Mundo" no le interesa cerrar el caso tan pronto. Puede que , en ese momento, su intención no fuera hacer (demasiado) daño a Sánchez Manzano; puede que sólo intentaran atacar al Ministerio del Interior (curiosamente, al salido de las urnas, no al que estaba en su puesto cuando los atentados). Pero está claro que era una carnaza que no iban a soltar; y el destruir la reputación de un ser humano, o dos, no puede pesar en la balanza como una o dos portadas ¿no?

Siguiendo con el día 18 de Junio, Victoria Prego se unía al grupo de periodistas que no podían, aquel día, cerrar la boca, con un suelto llamado "Una suma inverosímil":

Todo esto es asombroso. Vamos de sorpresa en sorpresa y de duda en duda. Es increíble, o directamente inverosímil, que una sujeta dedicada al trapicheo tenga en su poder un teléfono con un nombre que coincide precisamente con el del jefe de los Tedax. Es inverosímil que un subordinado policial le copie el nombre a uno de sus mandos para hacerse un alias. Mucho más inverosímil es que el propio mando le haya proporcionado a la sujeta su auténtica identidad y un teléfono con la dirección de la sede policial en Madrid.

Pero también es inverosímil que, habiendo sido éste un registro llevado a cabo por miembros de la Guardia Civil, éstos envíen al juez el documento sin haber hecho comprobación alguna de lo que tenían delante. El caso es que ya no sabemos si la Guardia Civil y la Policía están dedicadas a investigar quién estuvo realmente detrás de la matanza el 11-M, o a lo que están dedicadas es a intentar adjudicarse recíprocamente la responsabilidad de no haber evitado lo que ocurrió.

Observen que todos los periodistas que escriben en el "Mundo" saben perfectamente que ha sido un subordinado quien, sin conocimiento de Sánchez Manzano, ha adoptado un alias que coincide con su apellido. Incluso es posible que lo haya adoptado por razones que nada tienen que ver con el jefe de los TEDAX. Pero nadie de "El Mundo" se plantea ir a preguntar al policía que se adjudicó un alias tan sorprendente que "es imposible no echarse las manos a la cabeza". Claro, que puede que no lo conozcan. O puede que sí.

Por cierto, que Victoria Prego se alarma innecesariamente pensando que el inspector de la UCIE pudiera haber dado su auténtica identidad; de esoo estamos hablando ¿no? De que NO le ha dado su nombre verdadero. Y en cuanto a las alharacas organizadas por dar el teléfono del trabajo... ¿Qué quería, que le diera el del bar de la esquina, como en las (malas) películas de espías?

Vamos con lo que opinaba mi amado lector: se saca una nota de disculpas, se reconoce el error, y a otra cosa.

Efectivamente, Casimiro García Abadilo publica una nota titulada " «Manzano», no Sánchez Manzano" que dice así, párrafo por párrafo:

Ayer, por error, en la información que aparecía en la portada de EL MUNDO bajo el título «Carmen Toro tenía un teléfono con un nombre igual al del jefe de los Tedax», cometí el error de mencionar sus dos apellidos (Sánchez Manzano), en lugar de incluir sólo el segundo (Manzano), que es el que, en efecto, aparece junto a un número de teléfono en la nota encontrada en el registro realizado por la Guardia Civil a la esposa de Suárez Trashorras, Carmen Toro.

Hasta ahí, bien. Sigue, Casimiro.

El error es entendible en el contexto en el que se produjeron las conversaciones con las fuentes.

Una de ellas mencionó la aparición, en el informe de la Guardia Civil, del apellido del comisario jefe de la Unidad de Desactivación. Una vez realizada la comprobación con una segunda fuente, en el curso de la misma hablamos de Juan Jesús Sánchez Manzano e, inmediatamente, asocié la nota con el teléfono a sus dos apellidos, en lugar de sólo al segundo.

Claro, claro. Todos tus errores son "entendibles", Casimiro. Lástima que tú no apliques tal capacidad de comprensión a los errores de los demás ¿verdad?

Aunque quiera hacer recaer el "error" sobre una "fuente" (según Casimiro, la "fuente" le dijo, directamente, que había aparecido el "apellido del comisario jefe de la Unidad de Desactivación") es el subdirector de "El Mundo" quien lo publica.

La "fuente" puede que pensara, con sinceridad, que habían aparecido los apellidos de Sánchez Manzano, pero está claro que "El Mundo" publica la noticia cuando sabe que eso no es verdad. Por lo tanto, no debería haber publicado dicha noticia, o de haberlo hecho, es él quien tiene que pedir disculpas a Sánchez Manzano, como principal perjudicado.

Lo cierto es que el malentendido también llevó al propio juez a pensar que el tal «Manzano» era el jefe de los Tedax, ya que es por ese segundo apellido por el que se le conoce no sólo entre los policías de la unidad, sino de toda la Comisaría General de Información, que tiene su sede en el complejo policial de Canillas, en Madrid. Eso es lo realmente importante.

En realidad, no sabemos qué es lo que pensaba el juez, pero lo cierto es que Del Olmo, al que luego se hartaron de llamar tonto en las páginas de ese periódico, hizo lo que se debería hacer: antes de tirar por la borda la reputación de nadie, comprobó de quién se trataba el teléfono que figuraba y solucionó el malentendido.

El hecho de la publicación de la noticia por "El Mundo" en los términos en que fue redactada, y sobre todo con el título que se le dio, no tiene perdón, por mucho que Casimiro diga que "lo realmente importante" es que también el juez pensó que "Manzano" podría ser "Sánchez Manzano". Y no tiene perdón porque "El Mundo" ya sabía que dicha anotación no tenía nada que ver con que Sánchez Manzano fuera el jefe de los TEDAX.

De todas formas, cuando uno se equivoca tiene que pedir disculpas. Esa actitud no es sólo una convención genérica de los que nos dedicamos a esta profesión sino un compromiso personal con los lectores de EL MUNDO, que creen en la veracidad de las informaciones que publicamos.

No, Casimiro. Cuando uno se equivoca, tiene que pedir disculpas, pero las reglas del juego limpio exigen que le sean presentadas al perjudicado por la información errónea. Puedes presentar, o no, excusas a los lectores, que no se habrán perdido una hora de sueño por tu metedura de pata, pero a quien deberías hacerlo, en primer lugar, es a la persona cuyo nombre has utilizado para hacer caja.

La falsa nota de excusas podría haber cerrado el caso, a pesar de que "El Mundo", aunque sólo fuera por decencia, debería haber, no sólo rectificado el apellido, sino también pedido disculpas personales a Sánchez Manzano.

Sin embargo, una regla inherente a toda disculpa debe ser la sinceridad.

¿Cómo comprobamos que sea sincera la petición de perdón? Ya me conformaría yo con que los redactores de "El Mundo" manifestaran, a falta de contrición, que no les creo capaces de sentir, un poquito de atrición, y sobre todo el propósito de enmienda, sin el cual no hay arrepentimiento que valga.

Pero, claro, mal podemos creer en las buenas intenciones del pecador que se confiesa de un acto impuro mientras está cometiendo otro.

Y me dejo de monsergas. El mismo día 19 de Junio en que se publica la falsa nota de disculpas, "El Mundo" publica un artículo de Manuel Cerdán, que titula "La Policía cuestiona el proceder de la Guardia Civil ante el juez", y que dice...

La Policía cuestiona el procedimiento seguido por los agentes de la Guardia Civil en el ya conocido como caso Manzano. Fuentes policiales mantienen que los mandos del Instituto Armado tendrían que haber verificado la información sobre el alias Manzano, que utilizaba un funcionario de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), antes de entregar el informe en bruto al magistrado de la Audiencia Nacional que instruye el sumario del 11-M.

Ese alias, perteneciente a uno de los inspectores que investiga la masacre del 11-M y que coincide con el segundo apellido del jefe del Grupo Operativo de Desactivación de Explosivos (Tedax) del Cuerpo Nacional de Policía (Juan Jesús Sánchez Manzano), figuraba escrito junto a un número de teléfono de Madrid en un papel que guardaba Carmen Toro, esposa del minero Suárez Trashorras. En el papel figuraban el número de teléfono y la leyenda: «Manzano (Canillas)».

Manuel Cerdán, aunque reconoce que el alias no pertenece a Jesús Sánchez Manzano, continúa incurriendo en la falta de ética de publicar nombre, dos apellidos y cargo de una persona que nadie tiene que ver con el hecho denunciado.

La Policía puede estar molesta, o no, porque Manuel Cerdán no cita la procedencia de sus fuentes, y lo mismo puede haberse inventado ese "malestar", pero lo cierto es que, a estas alturas de la información, lo importante de la noticia es que el Guardia Civil no llamó al teléfono que figuraba en la agenda de Carmen Toro. Y para publicar éso, no hacía falta citar al personaje público con el que se había confundido su anotación. Salvo que quieras seguir haciendo caja, claro.

Por otro lado, en realidad no sabemos por qué la Guardia Civil no contactó con el teléfono que figuraba en la agenda. Los agentes que trabajaban con Carmen Toro pudieron conocer al agente de la UCIE que utilizaba el alias "Manzano", que precisamente había viajado a Asturias para interrogar a Toro, e incluso es posible que hubieran asistido personalmente al hecho de entregar su teléfono a la detenida. Por lo tanto, quizás no necesitasen ninguna aclaración, y sólo pecaron en no comunicar a Del Olmo que conocían a "Manzano". Pero, claro, quizás no pensaron que el juez relacionaría la anotación con Sánchez Manzano, o lo más seguro, ni siquiera pensaron en ello.

He citado antes que no podemos estar seguros de que existiese un verdadero malestar entre la Policía porque la Guardia Civil no hubiese llamado al teléfono de Canillas. Ciertamente, Manuel Cerdán no identifica sus "fuentes", no existió ninguna nota de protesta, y no es probable que nadie sintiese un auténtico "malestar" por una cosa tan nimia que sólo una buena dosis de inventiva de los redactores de "El Mundo" convirtieron en noticia.

De hecho, y aún suponiendo que la Guardia Civil creyese que el teléfono correspondía a Sánchez Manzano, y por mucho que Cerdán hable de protocolos y "procedimiento habitual", el juez instructor está al cargo de toda la investigación, con poder absoluto, y es más que normal que toda la información "caliente" se le transmita con el fin de obtener instrucciones de él. Si hubiese habido una sospecha de altos cargos involucrados en una trama "negra", es más que normal que dicha información se facilite al Juez Instructor para que decida el procedimiento a seguir.

Y, puestos a pensar, a lo mejor quien más debería molestarse no es la Policía, dado que uno de sus miembros utiliza un alias que se presta a confusión...

Decía yo que hay un considerable poso de imaginación en el artículo de Cerdán:

El miércoles pasado, miembros del Servicio de Información de la Guardia Civil entregaron a Juan del Olmo, el magistrado de la Audiencia Nacional que investiga el 11-M, un informe en el que se aseguraba que el papel con el número de teléfono de Canillas había sido encontrado en un registro practicado a la esposa de Suárez Trashorras. El juez no ocultó su sorpresa cuando los agentes le manifestaron que no habían realizado ninguna pesquisa para contrastar esos datos y decidió comprobar la información personalmente.

Como la anotación coincidía con uno de los apellidos del jefe de los Tedax, con quien había trabajado en la investigación, el juez llamó a éste. Sánchez Manzano le contestó que jamás había hablado con Carmen Toro y que desconocía por qué aparecía su apellido en el papel. A continuación, el magistrado llamó al número de teléfono que aparecía en la nota, perteneciente a una extensión de la UCIE.

En realidad, y según la información que Sánchez Manzano facilitó a la Comisión de Investigación, y que ya comentamos en el episodio anterior, el juez tenía citado a Sánchez Manzano para recibir de él unos informes periciales, cuando recibió un informe de la Guardia Civil informando del hallazgo de ese teléfono. No es cierto que Del Olmo le llamase de propio. Posiblemente Del Olmo se interesó por si se había investigado el titular de la línea, y dado que no se había hecho, lo hizo él, personalmente, delante del jefe TEDAX. Nada hay, en el relato, que haga pensar que Del Olmo se enfadase porque la Guardia Civil no hubiera comprobado el titular.

El inspector de la UCIE ha reconocido que se hizo pasar ante Carmen Toro por Manzano para ocultar su verdadera identidad. Esa vieja costumbre de los policías de identificarse en sus operaciones con un alias ha ido perdiéndose, aunque algunos agentes, dedicados a investigaciones sobre terrorismo o narcotráfico, la siguen usando como medida de seguridad.

Dudo mucho que el Inspector de la UCIE dijese éso, porque no es cierto. El Inspector utilizaba ese alias, que podía hacer referencia a Sánchez Manzano, o no,- y por lo que sabemos, igual es porque tenía frutales en su huerto_ pero no se hizo pasar por él, pues en ningún momento, ni con Carmen Toro ni con "Cartagena", ni con nadie, se hizo pasar por TEDAX, ni por Comisario, ni trató de confundir de identidades. De hecho, su compañero de trabajo, el "Rubio", conocía el alias, y seguro que jamás pensaba que se encontraba ante una suplantación de personas.

El propio Cerdán reconoce que el teléfono dado "no podía pertenecer" a los TEDAX. Ello no tiene porqué saberlo Carmen Toro, pero cualquier persona que llame a ese teléfono verá que no es un teléfono TEDAX, por lo que resulta imposible suplantar una personalidad dando un teléfono de otra organización...

Si el policía de la UCIE usó el alias de "Manzano" con intención de molestar a "Sánchez Manzano", por pueril que pueda parecer, o con intención de involucrarle en juego sucio, es una cuestión que nos introduce directamente en la identidad del policía, que trataremos en el siguiente episodio...

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